Ernesto Ramos Antonini: legislador y líder

 

Por: Alexis Oscar Tirado Rivera

Este año se conmemora el natalicio cien del ilustre legislador, jurista, músico, político y speaker de la Cámara de Representantes Insular, Ernesto Ramos Antonini. Nació en Mayagüez, Puerto Rico el 24 de abril de 1898, en medio de la crisis provocada por los Estados Unidos en sus intentos ambiciosos de dominar el Caribe, mediante invasión militar.

Ramos Antonini es una de la figuras públicas que debe ser recordadas por sus múltiples aportaciones al quehacer puertorriqueño en diversas facetas de nuestra vida. Líder obrero, amante de la cultura puertorriqueña, abogado, orador y excelente político nunca claudicó en la defensa de sus ideales. Realizó un trabajo legislativo de primer orden durante los casi veinticuatro años de servicio público.

Ramos Antonini y las reivindicaciones sociales:

Sus gestas políticas inicia en 1924 en unión al legislador Antonio R. Barceló, quien presidía el Partido Unión de Puerto Rico. En Ponce, pueblo donde pasa su niñez, juventud y parte de su vida adulta preside la Asamblea Municipal durante varios año. Para los comienzos de la década de 1930, Puerto Rico vivía el dilema de ¿hacia dónde vamos? Y ¿qué somos?, preguntas que a diario se repetían en las revistas y en la cátedra universitaria, figuras como Antonio S. Pedreira, Samuel R. Quiñones y otros. Hoy día esas preguntas se pueden formular y no tendremos las respuestas. Miseria, desolación, desempleo y la falta de interés por parte de las autoridades coloniales en resolver la crisis puertorriqueña, prevalecía en aquella década del 30.

Todo esto provocó que Ramos Antonini se una a otra figura contemporáneo a él, por buscar las reivindicaciones sociales del pueblo oprimido en aquel entonces; se une a Luis Muñoz Marín. Ambos jugarán un papel importante en el Puerto Rico de las próximas dos décadas. Ambos militan en el Partido Liberal; Ramos Antonini será electo en 1932 Representante a la Cámara y Muñoz Marín, senador por acumulación.

Para 1938, Ramos Antonini, preocupado por el bienestar de los puertorriqueños en especial por la clase obrera, se une a Muñoz en la fundación del Partido Popular Democrático, nuevo movimiento puertorriqueño que pretendía buscar aquellas reivindicaciones sociales que merecía el campesinado.

Fue electo Representante a la Cámara por el Partido Popular en 1940 y ocupó las posiciones de Portavoz y Presidente de la Cámara hasta su muerte en 1963. La Cámara de Representantes será su taller de trabajo por buscar mejorar las condiciones de vida de los marginados y los obreros que sufrían los embates de aquellas grandes centrales azucareras. Es el autor de la ley que otorgó zapatos a los niños pobres que andaban descalzos, que en la década del 40 más de sesenta mil niños asistían descalzos a nuestras escuelas públicas. Otra ley que autorizó una asignación de fondos para que los campesinos y familias de trabajadores agrícolas pudiesen adquirir ganado lechero, de esa manera contribuiría a resolver un problema de alimentación entre la población.

En defensa de los trabajadores:

Ramos Antonini es el autor de innumerables leyes de bienestar laboral. Entre ellas se encuentra la ley que creó el Instituto de Relaciones Laborales de la Universidad de Puerto Rico; ley que prohibió los "injuntions" contra las uniones obreras y a solicitud de éstos los servicios de contabilidad a través del Departamento del Trabajo, y promovió la creación de nuestra Junta Nacional de Relaciones del Trabajo. La ley de Salario Mínimo de junio de 1956, que fue defendida con mucho sacrificio y con el consenso legislativo de los dos partidos principales (hoy día la Junta de Salario Mínimo será eliminada, porque las leyes de Estados Unidos es mejor que la nuestra), fue un proyecto de la iniciativa del Speaker; mucho sudor costó el aprobar ese proyecto.

Como parte de la defensa de los trabajadores en la década del 30, siendo representante a la Cámara por los liberales, Ramos Antonini en medio de la "huelga de la gasolina de 1933, provocado por los altos precios del combustible y sus derivados, el cual paralizó todas las actividades de transportación en Puerto Rico", hacía uso de la palabra en aquellas sesiones de la Cámara para fiscalizar el poder de los coalicionistas. En sus turnos de la tarde, le preguntaba al presidente cameral, Miguel Angel García Méndez, si Fortaleza y los coalicionistas tenían algún plan para remediar el problema; éste le contestaba que no. Insistió durante varias semanas y al notar que no se resolvía el asunto, radicó un proyecto para reglamentar los precios de la gasolina colocando a la Comisión de Servicio Público como la agencia encargada de velar por los precios de la gasolina. El proyecto murió al finalizar la sesión de 1936. Al igual que hizo la con la huelga de la gasolina, mantuvo el liderato en las huelgas cañeras del año 1945. La misma duró cerca de 38 días y paralizó 41 centrales azucareras en todo el país, logrando resolver la misma en favor de los obreros, mejorando los salarios y las condiciones en los talleres de trabajo.

Las artes y la cultura:

Ernesto Ramos Antonini, se distinguió en la defensa de la cultura puertorriqueña. Heredó el mismo de su padre el compositor Federico Ramos. Era un amante del piano, el cual manejaba hábilmente. Bajo su liderato en la Cámara de Representantes se aprobaron las leyes que crearon las tres Escuelas Libres de Música de San Juan, Ponce y Mayagüez. Es el autor de la Ley que crea la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y el Conservatorio de Música, a parte, de los sistemas de radio y televisión del gobierno con el propósito de educar y difundir las diferentes manifetsaciones artísticas del pueblo puertorriqueño.

Sin duda alguna, también tuvo que ver con la creación del Instituto de Cultura Puertorriqueña, junto al Dr. Ricardo E. Alegría. La llamada "Operación Serenidad" encontró en este legislador un fiel defensor de los valores morales que caracterizan a nuestro pueblo.

En defensa de lo de aquí:

No solamente Ramos Antonini será guardián y defensor de la cultura y defensor de los obreros, sino que también dejó claro para nuestra historia lo peligroso que resultaría para nuestro pueblo la proliferación de empresas monopolísticas, tales como las cadenas de supermercados extranjeros, centros comerciales, entre otros. Una polémica desatada en 1961, llamó al pueblo de Arecibo que será el "paralelo 38 donde se detendrá el avance vertiginoso de los supermercados". Allí la Junta de Planificación celebraría en esos días una vista pública para el establecimiento de un supermercado de una de las cadenas que operaba en la Isla. Trae el ejemplo de la situación reinante en Bayamón. Decía el Speaker que en esta última ciudad ya para 1961 "... se había alcanzado las proyecciones que se hicieron para 1975...", es decir, a principios de 1960, Bayamón padecía de un sinnúmero de problemas como consecuencia del descontrol que hubo en un momento a fines de la década del 40 y parte del 50. En esta ciudad proliferaban varios centros comerciales y cadenas grandes de supermercados, que provocó que desaparecieran algunos pequeños comerciantes. Palabras vigentes que se traducen hoy a los problemas que confronta el pequeño y mediano comerciante nativo por su subsistencia. Algunos dirán que las grandes cadenas y centros comerciales pagarán más patentes municipales a municipios que hoy día están en la quiebra en detrimento de los centros de los pueblos y ciudades. ¿Conocemos algunos en nuestro litoral?

El orador:

Ernesto Ramos Antonini dejó un legado de luchas, de reivindicaciones sociales y económicas en favor del puertorriqueño. Como Presidente de la Cámara de Representantes fue un fiel defensor de puertorriqueñidad, de los obreros y de la cultura. Un magnífico orador. Sus discursos y debates llenan miles de páginas del Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes. Eran discursos improvisados, pero bien pensados y articulados, con coherencia. Diría que hasta el pasado cuatrienio, la Asamblea Legislativa contó con legisladores de la escuela de Ramos Antonini, con verdaderos oradores legislativos que no necesitaban leer discursos, como fue la sorpresa que me llevé en la sesió conmemorativa de los ochenta años del Senado en agosto pasado, donde los portavoces legislativos de los dos partidos principales leían discursos redactados; incapaces de utilizar su mente rápida para expresar su mensaje en forma clara. Esa calidad de legislador ya no existe, y, probablemente no volverá a la Asamblea Legislativa en buenos años.

En su centenario nos es grato recordar a figura tan importante que forjó el destino de nuestra Isla. Ernesto Ramos Antonini, legislador y guardián de nuestro pueblo.

(El autor es estudiante del programa graduado en Historia del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en el Viejo San Juan. Publicado en el periódico El Nuevo Impacto, en la edición de 29 de abril al 5 de mayo de 1998.)

 

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