MADRUGADA

Llegaste entre las sombras, musitaste en el tiempo...
y volaste en los aires que refrescan mis versos.

Te bebí lentamente en cascadas de besos
y cual lluvia de otoño, me derramé en tu cuerpo.

Mi poesía de invierno, se despertó en secreto...

e hilvanó los vocablos en rosarios de cuerpos...

y fui tuya en el verso y fui tuya en el tiempo...

y estampé en los racimos de ayeres de silencio,

el vibrar de tu cuerpo y tu extático aliento.

Si la aurora boricua, refrescara mis huesos...

y grabara tu imagen sobre todo recuerdo,

con traje de ilusiones, volvería a tu lecho

a dormir mi nostalgia y a despertar anhelos.