Pirulo manifiesta en La víspera del hombre:


¡Cuánto duele crecer, cuan hondo es
el dolor de alzarse en puntillas y
observar con temblores de angustia,
esa cosa tremenda, que es la vida del hombre!

Su poesía se conoce poco porque la consideró un pecado de adolescencia.
Fue por las bibliotecas donde sabía que estaba su libro Pereginación y
los rompió, uno a uno. Quien aun conserve un ejemplar, ha de
considerarse agraciado.
A continuación, un fragmento de su poesía:

Tierra triste! Pueblo triste!
La agonía de esta tierra
es un hay que lame el cielo
salpicando las estrellas
con la sangre de su grito.

Tierra triste! Sacrificio de una tierra
que se cuaja en cruel tormento,
agua y tierra
que se funden en angustia para un pueblo...

Algunas de sus obras fueron traducidas al inglés, danés y checo.
A mi juicio, sus mejores trabajos fueron:

cuento: En la popa hay un cuerpo reclinado.
Su mejor obra teatral: Los soles truncos.

La más conocida:
La carreta. Su mejor ensayo: El puertorriqueño dócil.
René murió el 22 de marzo de 1979. En un rinconcito de su ataúd llevaba oculta una ramita de saúco, su flor favorita.

Su ataúd, envuelto en la bandera de Lares, recorrió las calles del viejo San Juan hasta el Cementerio. Por una falla en la comunicación, Arecibo se quedó esperando sus restos mortales para el gran homenaje.

Tenemos una deuda de gratiud que saldar con René Marqués, ya que dejó un caudal de obras que sitúan a la Isla de Puerto Rico en las páginas de la Literatura Hispanoamericana.