Creación.............. Investigación


PEDRO ANTONIO VALDEZ

El ejército de la rosa

 

L
a llegada del visitante fue anunciada y luego lo condujeron hasta el salón principal. Al contacto con los candelabros, su sombra se obscureció repentinamente y se precipitó con violencia contra la pared. El palacio se presentía solitario y sus salones conservaban una humedad cruda, retenida de la lluvia que caía inagotable y pedregosa sobre los jardines.
El rey Baltazar le dio un recibimiento escueto, pero al visitante no le sorprendió en absoluto. El rey fingía escucharlo mientras intentaba beber otra ración de vino en el vaso de oro. En la cal de la pared continuaba escrito aquel mensaje, como si en verdad se tratara de una profecía:

Mené, Teqel, Parsin1


—Como os habréis enterado —continuó el rey—, mis guerreros han desamparado mi reino. Han escapado como mujeres por temor a los medos y persas... Todos mehan abandonado.
EL tono retórico de las últimas palabras arrojó los matices más recónditos de su soledad. Quiso beber otro sorbo, mas temió que el vaso se le cayera de las manos; así que se limitó a maldecir a Ciro, el ungido de Yahvet.
—Yo protegeré vuestro reino —propuso nueva vez el visitante.
El rey Baltazar lo escrutó con la mirada un instante y luego estalló en una carcajada discordante y sarcástica. Ya calmado, le repuso algunos detalles y se aventuró a beber el vaso de vino, pero se le cayó de las manos.
—No lo haré solo —replicó el visitante—. Soy parte de un ejército de cinco hombres bien adiestrados en el arte de la daga y la espada. Ya veréis que salvaremos vuestro reino.
A Baltazar no le convenció la réplica; mas como no tenía nada que sacrificar con esta incursión ajena, excluyó sumar cualquier otro inconveniente.
—En caso de vencer, ¿qué pediréis a cambio? —preguntó con desocultada reticencia.
—Nada que os fuere imposibie —apuntó el visitante—. Pero éste no es el momento. Ahora es el tiempo de salvar a Babilonia.
Dio la espalda y se retiró con urgencia; pero su sombra quedóse pegada a la pared y sólo desapateció cuando retiraron los candelabros.

Primera voz de tres
(Referida de los días del rey Baladán)
Y Babilonia... nunca más será

habitada... sino que dormirán

allí las fieras del desierto, y cercano

está su tiempo y sus días no se

alargarán.

(Isaías)

 

El rey Baltazar cargó decaído el ánfora de vino, anduvo indeciso dentro del palacio y se detuvo a mirar desde la ventana. Era la noche. La luna como rebanada de pan. Lo interceptó el residuo de una risa frívola, lejana, y se supo inútil en medio de la ciudad, como si lo soñaran en un sueño. Entonces cayó dormido. La dominó el vino, el miedo quizás, nunca el sueño
El último de los atalayas durmióse tambi~n y Ia muralia quedó desolada bajo el asedio de la lluvia. A los lejos, una masa obscura se veía venir hacia Babilonia.

Tercera voz de tres
(La que anuncia la destrucción)..
<<Vi otro ángel descendiendo del
Cielo... y clamó con voz potente,

diciendo: Ha caído la gran .......

Babilonia>>...............................

(Apocalipsis)


El rey despertó sobresaltado; quedó inmóvil y fue fijando la mirada de a poco. Luego entró uno de sus mensajeros a reportarle que el palacio permanecía bajo control. Le detalló que las tropas de Ciro rodeaban la muralla y preparaban estrategias a lanza y flecha para cruzarla, mas una centena de bravos guerreros, al mando del visitante que se había presentado la noche anterior, cerraba el paso causando serios reveses al enemigo. Baltazar se levantó del piso para observar desde la ventana el movimiento en la muralla y pudo comprobar que, al ritmo que avanzaba la batalla, el ejército de Ciro caería derrotado en corto tiempo.
Lleno de esperanza y júbilo fue a postrarse de nuevo ante la estatua de Bel, de su dios Bel. Después entró a la alcoba, recibió un baño fresco y fue perfumado con agua de rosas. Vistió de rojo púrpura con un collar de oro colgado a su cuello. Regresó al salón principal y se colocó frente a la ventana. Hay un breve momento en la madrugada que deja ver todo en azul; pero a esa hora los guerreros eran una sombra naranja tras la muralla. La lluvia caía como pájaros muertos contrala losa del patio. Baltazar recibió un ánfora de vino y luego de haberla degustado con fruición en el vaso de oro, le fue anunciada la llegada del visitante.

La segunda voz de tres
(Yahvet le habla a Ciro)
<<Yo iré delante de ti y enderczaré los

lugares torcidos, quebrantaré puertas

de bronce .y...cerrojos de hierro háré

pedazos>>...........................................

 

El rey ordenó servirle una ración de vino en un vaso de plata; pero el visitante la dejó intacto sobre la mesa. Le alabó su coraje en la batalla y prometió dotarlo de riquezas y convertirlo en capitán de su ejércitos.
—.Guardaos vuestro poder y vuestras riquezas. que no son para recompensa nuestra —advirtió al visitante. Se puso de pie encerrándose en un silencio como de cisterna. Traía el cabello rizado, vestía una capa roja y sus manos sostenían un cofre de madera del Líbano. Desde la muralla, los gritos crueles y angustiados del enemigo irrumpían diseminados entre los salones sombríos. El visitante continuó sus palabras—. En verdad, aquellos hombres que luchan ahora para salvar vuestro reino son mis hermanos. Venimos de mares remotos y vamos hacia un lugar que existirá muchas lunas después de Babilonia.
El visitante le contó que cuando llegaran a ese lugar, renacerían del canto de Tamiris el tracio. Entonces ellos poblarían la tierra y el mundo restablecería su equilibrio de amor y de justicia.
Baitazar lo escrutó con una mirada turbia e incrédula. Pensó que se trataba de una burla; pero le pareció que sería poco propicio importunarlo.
—Si no buscáis poder ni riquezas —quiso saber, consternado—, ¿con qué queréis que pague vuestro servicio?
El visitante colocó el cofre delicadamente sobre la mesa y sacó de su interior un arca de cristal que guardaba una rosa.
—Mi cuerpo y mi alma, igual que los de mis hermanos que ahora os defienden tras la muralla, están contenidos en esta rosa —le confió—. Como entenderéis, debe mantenerse intacta hasta que lleguemos a la tierra de Tamiris el tracio. Pero el tiempo destruye y el desierto arde. Por eso, oh rey, vos que regís un reino lleno de hermosos jardines, os ruego que la protejáis hasta ese momento.
El rey recibió la rosa en sus manos y se sintió ridículo. Impelido por el deseo o por la simple reiteración mecánica, se llevó el vaso de oro a los labios. La escrutó como a una langosta.
—Tratáis de burlaros de mí—sentenció. Olió la rosa con vulgaridad y estalló en una carcajada descompasada y cruel—. ¡Vamos, pedid de una buena vez lo que deseáis!
Luego de decir esto, arrojó la rosa contra la losa rústica del piso. Al verlo, el visitante exhaló un suspiro y se precipitó a recogerla; pero Baltazar la arrastró ágilmente con el pie y la pisoteó como a una langosta. Hecho esto, el visitante cayó desvanecido en el piso y se fue consumiendo hasta que se redujo a polvo. El rey lo contempló pasmado. Después de recuperar la inquietud, corrió hasta la ventana y vio desaparecer el rcsto del ejército de la misma manera.

Y los cielos se estremecieron... un gran

temblor derribó Ia mural/a y los

guerreros de Ciro tomaron a Babil-

lonia"............................................

(Jeremías 51:65)

1 Daniel 5:25

Cuadrivium. páginas 29-31.


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