Entrega
Con paso de niño, rubor de
lucero,
llegaste a mi barco, mi barco andariego.
Tu lienzo,... colores...mañanas sin tiempo.
Golpeas en silencio, mi vela y mi puerto.
Cuando por las noches, llegas a mi lecho,
bordas con encajes de besos serenos,
el mar tempestuoso que guía mi velero.
No quiero timón, ni verso, ni tiempo...
Quiero que mi barco surque los silencios
de este amor tan nuestro, tempestuoso
y tierno... y mil madrugadas...
golpear en tu pecho.