José P. H. Hernández fue músico, farmacéutico
y poeta. Nace en Hatillo, P. R., el año 1892. Muere en Río
Grande, su pueblo de adopción, el 2 de abril de 1922. Ayudado por
diferentes personas (entre ellos, por el profesor de música Liborio
Millán), pudo estudiar la carrera de farmacia (1912), y ejerció
en varios pueblos de la isla.
Cantor modernista, maestro de un magnífico virtuosismo en el manejo
del instrumento métrico, manejó con elegancia y esmero el
endecasílabo, y fue un experto en los versos de arte menor. Su poesía
es sencilla y emotiva, meridiana en su expresión bella, sonora, y
de una gran visión de buena lírica. En su poemática
se vislumbra una tonalidad íntima de neorromanticismo, sobre todo
a la manera de Bécquer.
Los libros de poesías publicadas por José P. H. Hernández
son: Coplas de la vereda (1919), El último combate (1912),
Cantos de la sierra (1925), y la Antología poética
que publica el Ateneo Puertorriqueño (1956), con prólogo
de Manuel Siaca Rivera.
Verso de mediastintas, musical y correcto, exhibe en sus voces líricas
el tema del paisaje como fondo de sus tristes sentimientos, el motivo de
un amor contenido y lejano, la religiosidad intensa, la preocupación
por la muerte, y un sensualismo en medios tonos grises de angustia desgarradora.
Las mejores composiciones líricas de José P. H. Hernández
son: Nocturno místico, Rojo hilo, ¿Por qué padre
mío? Dame un beso, Hijo mío, Bohemia, Canto a la fe, Eloí,
Ella vendrá, y su ya célebre Madrigal.