Recordando a Gilberto Concepción de Gracia

Joaquín G Chévere Rivera

Nació un 9 de julio de 1909 en Vega Alta. Muere en San Juan el 15 de marzo de 1968. Estudia leyes en la Universidad de Puerto Rico. Termina estudios de maestría y doctorado en derecho en  la Universidad de George Washington en Washington, D.C. Tuve el privilegio de conocerlo.  Compartí con él jornadas de lucha durante años. Desde que era estudiante de escuela superior hasta su prematura partida en 1968. Amable en el trato y humilde como los verdaderos grandes. Fue mi primer gran maestro en la  Escuela de Patriotismo. Inteligente, culto, gran orador y excelente escritor. Gilberto Concepción de Gracia fue siempre un apasionado defensor de toda causa justa. Sobretodo, hombre insobornable. Hombre de convicciones. Profundamente digno. Discípulo fiel de su gran maestro Pedro Albizu Campos. Encarnó en su vida de penurias, el sabio mandato albizuista “La patria es valor y sacrificio”.

En 1936 la Corte Federal enjuicia al Maestro y a siete dirigentes nacionalistas. Era la época terrible de  represión contra el nacionalismo. En ese momento, recién graduado de abogado, tuvo la honrosa encomienda de ser defensor de su maestro Pedro Albizu Campos. Termina el proceso fabricado en la Corte Federal con largas condenas de cárcel (entre 6 y 10 años) a los patriotas. Cierra su  oficina y se traslada  a Nueva York para seguir luchando por la liberación del Maestro y los demás dirigentes nacionalistas. Señal de entrega y generosidad de Concepción de Gracia. Pedro Albizu Campos, Juan A. Corretjer, Clemente Soto Vélez, Erasmo Velázquez Olmedo, Luis Velázquez, Julio Velázquez, Juan Gallardo y Pablo Rosado  fueron los patriotas encarcelados y exiliados en Atlanta por el supuesto delito de luchar por la independencia de nuestra Patria. En Nueva York será el defensor de los derechos de los puertorriqueños y demás minorías discriminadas.

Mas tarde se muda a Washington D.C. donde trabaja como profesor universitario a la vez que continua estudios avanzados en derecho. No descansa, activo siempre. Mantiene viva la lucha independentista. En ambas ciudades se destaca como periodista combativo. Dicta conferencias, asiste a foros y debates, da discursos, escribe, organiza la militancia independentista. Como abogado defiende generosamente a todos los que necesitan de sus servicios. Continua su misión por la liberación de los presos políticos puertorriqueños. Dentro de su cargada agenda siempre estuvo presente como prioridad la causa de la independencia de Puerto Rico. Todo el tiempo se mantiene informado de lo que pasa en nuestro país. Mantiene comunicación con los patriotas que siguen luchando. En Nueva York entabla lazos de hermandad con Vito Marcantonio, congresista ítaloamericano, amigo de la independencia de Puerto Rico. Por muchos años  será su asesor y colaborador en los asuntos concernientes a Puerto Rico. No olvidemos que Marcantonio representaba al distrito de Nueva York (que residían muchos puertorriqueños) en el Congreso. Hace investigaciones y redacta discursos para Vito Marcantonio alusivos al caso colonial de nuestro país. Solidariamente serán usados por Vito Marcantonio en el Congreso del imperio para defender el derecho a la independencia de Puerto Rico. Así fue como el Congreso de Estados Unidos se enteró de la tragedia de la Masacre de Ponce del 21 de marzo de 1937. Matanza de 19 puertorriqueños inocentes e indefensos y más de 150 heridos. Muertes y heridas que quedarían impunes. También se enteraron de la grave responsabilidad que tuvo el sanguinario gobernante yanki Blanton Winship, autor intelectual de los abominables crímenes. Su estadía de ocho años en Nueva York y Washington fueron de trabajo constante por adelantar la causa de la independencia, la lucha por la liberación de los presos políticos y la defensa de los boricuas residentes en los Estados Unidos.

En el año 1944 el Dr. Gilberto Concepción de Gracia es invitado a regresar a nuestro país por el movimiento independentista que renacía y se rebelaba contra el engaño de Luis Muñoz Marín. Nunca olvidemos que Muñoz Marín fue supuestamente independentista radical desde la década del 20 hasta 1944. Es en ese año que declara que es incompatible ser miembro del Partido Popular y respaldar el Congreso Pro Independencia de Puerto Rico. Se consumaba la traición y el engaño. Le piden que regrese a Puerto Rico a dirigir el Segundo Congreso Pro Independencia. (El primero se había celebrado el año anterior) Cumpliendo con su conciencia acepta la invitación y regresa a la patria. Se celebra el  Congreso en el Parque Sixto Escobar en San Juan con una entusiasta multitud de mas de 15,000 independentistas que lo eligen presidente. Aprueban una resolución histórica en la  que reclaman al gobierno de los Estados Unidos el derecho inalienable a la independencia de nuestra patria. Sería  la semilla que germinaría con la fundación de nuestro glorioso Partido Independentista Puertorriqueño el 20 de octubre de 1946 en la ciudad de Bayamón. En esa histórica asamblea de fundación será electo por unanimidad como presidente del nuevo partido de liberación. Lo demás es honrosa historia. Se funda para luchar sin descanso hasta lograr la independencia de nuestra Patria. Así ha sido  hasta el día de hoy. Desde su fundación hasta el momento de su partida el Dr. Concepción de Gracia dirige dignamente nuestro partido. Recorre todos los pueblos y campos predicando la independencia y la justicia social.  Su oratoria magistral conmueve la conciencia de los puertorriqueños. Educa para la erradicar los miedos a la independencia. Educa para que se conozcan las ventajas y beneficios de la independencia. Es decir educa para la libertad. En las elecciones de 1952 logramos cerca de un 20% del voto ocupando el segundo lugar entre los partidos. Eso a pesar y por encima de toda la brutal represión política que se desató entre 1948 con la infame Ley de la Mordaza y la Insurrección Nacionalista de 1950. Sin olvidar los juicios fabricados contra los nacionalistas que siguieron a la Rebelión en 1951. Recordamos el caso del Maestro Albizu Campos que fue sentenciado a 54 años de cárcel por haber pronunciado 12 discursos que abogaban por el derecho a la independencia. Tamaña injusticia y abuso de poder. Miles de nacionalistas y miembros del Partido Independentista fueron encarcelados arbitrariamente porque aparecían en las carpetas de subversivos. Esa es la dolorosa historia. La palabra como delito como dijera la historiadora Dra. Ivonne Acosta. Pero ni el Partido Nacionalista ni el Partido Independentista se aminalaron. Al contrario, se fortaleció su espíritu de lucha.  Gran demostración de fe y valor del movimiento patriótico frente a los atropellos del régimen colonial.

Pero hubo mas daño contra el Partido y nuestra causa. El renegado Luis Muñoz Marín orquesta la infame campaña demagógica contra el ideal de independencia para Puerto Rico. Tres elementos la componen: la ocultación de la verdad histórica, la mentira y la siembra del miedo. Con toda la mala fe, le hacen el trabajo sucio al imperio. Emprenden la guerra contra el noble ideal de la libertad de nuestra patria. Quienes no habrán escuchado miles de veces esos ataques bochornosos, absurdos e inmorales: “Con la independencia nos morimos de hambre”, “Sin los americanos no podemos vivir”. Esas viles mentiras eran repetidas en todo el país, todo el tiempo durante muchos años (y continua) y usando todos los medios controlados por el sistema colonial. Naturalmente con la colaboración de los anexionistas y por supuesto la de sus amos, los invasores yankis maestros en la demagogia. Para colmo el Departamento de Instrucción con su agenda de americanización (impuesta por el imperio) se haría cómplice de esta canallada. Durante muchos años esa ha sido y sigue siendo la perversa política de los partidos coloniales para destruir al movimiento independentista. Vano empeño. Somos indestructibles. Lamentablemente esta campaña tuvo y ha tenido consecuencias negativas en la mentalidad de muchos puertorriqueños. Es el pobre colonizado que tanto nos ha perjudicado como pueblo. Llámese anexionista o colonialista. Son los mismos renegados, en su actitud servil de entrega a los invasores.

No ha sido fácil esta lucha frente a tantas adversidades. Pero el Dr. Concepción de Gracia nos enseñó con su ejemplo que nuestras armas de lucha deben ser siempre la razón, la justicia y la verdad liberadora. Como siempre afirmaba “Sigamos siempre el camino menos doloroso.” Hombre cristiano que creía en la paz. La violencia revolucionaria como último recurso. Conocedor y practicante del pensamiento hostosiano. Aprendía de sus enseñanzas: “Sigue tu camino siempre que sean la razón y la justicia quienes te escolten.” Perseverancia y fe en el triunfo de nuestra causa. Recordemos al padre de la patria Dr. Ramón E. Betances: “Cuatro siglos de opresion y servidumbre no han abolido nuestro derecho a ser libres”. Y sobre todo amar a nuestro pueblo. Esa es la razón de ser de nuestra lucha. En 1951 el Dr. Concepción de Gracia repudia la Ley 600 del Congreso de Estados Unidos que culminaría con la farsa del Estado Libre Asociado. En 1952 junto al Maestro Pedro Albizu Campos que estaba encarcelado denuncia esta trampa que engañaba y traicionaba a nuestra patria. Llaman a la abstención electoral para rechazar la indigna propuesta de la colonia por consentimiento. Esa fue la gran mentira del Partido Popular. Pero no olvidemos, respaldada también por el Partido Estadista Republicano, antecesor del Partido Nuevo Progresista y por supuesto con la autoría de los invasores yankis. No hay duda que esto fue una estrategia del imperio para  tratar de engañar no solo a los puertorriqueños, sino a la opinión publica internacional. El E.L.A. proclamado era un embeleco, que ni era estado, ni libre, ni asociado. El tiempo se encargaría  de así demostrarlo. Puerto Rico seguía y sigue siendo un territorio colonial sometido a los poderes omnímodos del Congreso y del presidente de los Estados Unidos. Para colmo del cinismo escogieron la fecha del 25 de julio para su proclamación y así tratar de ocultar la funesta invasión yanki del 25 de julio de 1898. Lamentablemente esa fue la triste realidad de lo ocurrido en aquel momento histórico. Con su valiente condena a la artimaña del imperio, lograron desenmascarar a los  enemigos de nuestro pueblo, los invasores y  sus sirvientes, los colonialistas y anexionistas. El Partido Independentista Puertorriqueño y el Partido Nacionalista de Puerto Rico salvaron para la historia el honor y la dignidad de  nuestro pueblo. Ejemplo de patriotismo para todos los puertorriqueños. De 1952 al 1960 Concepción de Gracia nos representa dignamente en el Senado. Se gana el respeto de  los legisladores y de todos los puertorriqueños por su conducta intachable, por su carácter y por sus planteamientos de la más alta moralidad. Batallará en la defensa de los  mejores intereses y derechos de los puertorriqueños. Fustigará a los grandes intereses económicos. Combatirá la demagogia y la corrupción. Fue de los primeros en advertir los graves perjuicios que eventualmente surgirían como consecuencia de un programa de industrialización basado exclusivamente en la dependencia económica de las empresas de Estados Unidos. La gravísima crisis económica que hoy sufrimos comprueba que el Dr. Concepción de Gracia tenía toda la razón. El Dr. Concepción de Gracia presenta legislación de gran valor social. Entre otras, la que le permitiría a los jóvenes de 18 años votar en las elecciones, implantar la reforma universitaria, establecer una oficina de servicios legislativos y proyectos de justicia social para beneficio de la clase trabajadora.    Siguiendo el ejemplo del Maestro convirtió la tribuna en escuela para educar a nuestro pueblo.  Sabiamente utilizo todos los foros para defender la independencia y todas las causas justas: El Senado, la tribuna del partido, el Ateneo, el Colegio de Abogados, las Naciones Unidas. Denunció valientemente el caso colonial de Puerto Rico ante El Congreso de los Estados Unidos.

Hombre sensible y valiente. Durante toda su vida  fue la conciencia de todos los que sufrían los males del colonialismo y el capitalismo que padecía nuestro pueblo. Combatió sin tregua contra la degradación moral que genera la colonia. Fustigó la corrupción que destruye los partidos coloniales. Condenó la represión, la imposición de leyes por el Congreso de E.U., el desplazamiento de los puertorriqueños, la invasión masiva de capital yanki que acababa con los comerciantes puertorriqueños, el abandono de la agricultura y la indefensión de las industrias del país. Denunció la explotación económica de nuestros trabajadores por las corporaciones norteamericanas. Rechazó la militarización de nuestro país y la usurpación de tierras en Culebra y Vieques por la Marina de Guerra Yanki. Condenó la ilegitimidad  de la Corte Federal y de todas las agencies federales. Responsabilizó al gobierno del Partido Popular y al gobierno federal de promover la penosa emigración masiva de puertorriqueños a los Estados Unidos en las décadas de los anos 40, 50 y 60. Nuestra gente iba empujada por el hambre que sufrían en su propia tierra. Culpa del gobierno colonial y del imperio que mantenían el sistema colonial-capitalista que generaba  la pobreza. Gilberto Concepción de Gracia fue implacable contra la imposición del servicio militar a los jóvenes puertorriqueños. Entendía correctamente que era un tributo de sangre que le imponía el imperio yanki a nuestros jóvenes. Nada más injusto y opresivo Llama a los jóvenes  a resistir tal abuso de poder. Condena la Guerra de Korea, en la que mueren cientos de puertorriqueños. Enseña a los puertorriqueños que la independencia no solo es posible sino indispensable para lograr un Puerto Rico democrático de verdad, justo y solidario. Como decía Betances “Sin libertad no hay felicidad posible.”

Sin los poderes soberanos que solo nos concede la independencia nunca podremos lograr verdadero progreso para todos los puertorriqueños. Sin la independencia nunca podremos mandar en nuestra tierra. Solo la independencia nos da la soberania, fundamento de la  verdadera democracia. La colonia por definición es la negación de la democracia. En lo cultural combate la infame agenda de americanización. Se convertirá en símbolo de la nación y la cultura puertorriqueña. Defiende nuestro idioma y los valores morales y espirituales de nuestra nación. Promueve la difusión y valoración de nuestra historia y  nuestra cultura. Defiende valientemente nuestra tierra.

Por su profunda fe, por su amorosa obra, por ser sembrador de esperanza, por su espíritu de lucha, un autentico cristiano. Que más puede decirse de un ser humano. Ese fue y sigue siendo porque vive en nuestras conciencias, Gilberto Concepción de Gracia. Este gran luchador era de los “imprescindibles” como los llamaba el escritor Bertolt Brecht. Hoy mas que nunca Puerto Rico lo necesita. Honremos su memoria siguiendo su ejemplo.  Termino recordando su habitual despedida en los discursos:  A LA LUCHA Y A LA VICTORIA POR EL IDEAL DE UNA PATRIA LIBRE Y SOBERANA