Con Carlos
Manuel, Camino a la Santidad
"Vivimos para
esa noche", Carlos
Manuel Rodríguez
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Beato,Carlos Manuel Rodríguez-Santiago
Beatificado
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Datos Biográficos | Su Vida | Fotografias | La verdad | Oración Carlos Manuel Rodríguez Santiago nació en Caguas, Puerto Rico, el 22 de noviembre de 1918. Fue el segundo de cinco hijos del matrimonio cristiano de Manuel B. Rodríguez Rodríguez y de Herminia Santiago Esteras. Dos hermanas se casaron, una es religiosa Carmelita y otro, Benedictino. Frecuentó Colegios Católicos y la misma Universidad con grandes dificultades y, por esfuerzos de autodidacta, logró una cultura humanística amplia. Fue un empleado de la Estación Experimental Agrícola de la Universidad de Puerto Rico e hizo del Centro Universitario Católico de Río Piedras su lugar de preferencia y de expansión apostólica. Sus conocimientos y gustos musicales le daban pie para una audición artística de la Coral de Beethoven o de la sinfonía 10 de Mozart, próxima al éxtasis; o mística, cuando era Canto Gregoriano. Carlos Manuel salió con preparación secretarial y comercial de la escuela superior. Sus trabajos consistían en mecanografiar documentos, traducir escritos del inglés al español y viceversa, explica el padre Oscar Rivera, abad de San Antonio Abad en Humacao. "Sus trabajos son descritos como nítidos, bien hechos", destaca el padre Oscar, quien permaneció por nueve meses en Roma en los inicios de la causa recopilando toda la información relacionada con el próximo beato. "Se sentaba en su escritorio a trabajar, no faltaba a su trabajo, no andaba en tertulias ni con chabacanerías, ni chismes, sino que, oportunamente, realizaba sus diálogos con las personas", dice la biografía sobre el desempeño de Carlos Manuel. Fue un iluminado por la fe en la Resurrección y vivía el Misterio Pascual compartiendo con todos el verdadero y profundo significado de la Pascua. Vivimos para esa noche, llegó a decir de la Vigilia Pascual. Su principal labor apostólica consistió en hacer que la Iglesia en Puerto Rico (sacerdotes, religiosos y laicos), cobraran consciencia y participaran del Misterio Pascual, centro y meta de la Sagrada Liturgia y fuente inagotable de gracia. Vivió en un silencio heroico la enfermedad crónica que contrajo a los 13 años y que culminó en un cáncer terminal. Nunca utilizó su padecer para limitar o dejar sus responsabilidades y su apostolado, lo aceptó como la cruz que le había sido dada. Luego de sufrir la noche oscura de la fe, y tras la superación de ésta, murió en olor de santidad el 13 de julio de 1963.
"La verdad", es la reproducción de un ensayo que el Venerable Carlos Manuel escribió cuando cursaba el Español Básico, Sección 23, en la Universidad de Puerto Rico, el 23 de abril de 1947. Tantas ausencias debido a su enfermedad, levantaron dudas en una profesora de español que llegó a dudar sobre la autenticidad de sus exámenes y de sus excelentes composiciones. Le pidió que escribiera una composición en su presencia y el resultado fue el escrito "La verdad", hecho en su puño y letra, en el que decribe las características de ese principio.
El encanto de una vida santa Chali (así le llamában cariñosamente y así permanecerá en el recuerdo) era un compañero especial, sincero, simpático, a la vez que formal. Irradiaba paz y un profundo dominio de sus actos, de sus expreciones, de su vivir día a día la PRESENCIA DE DIOS. A distancia de tantos años he comprendido que aquellos rasgos eran signos de la santidad que iba adquiriendo. Era una vida ejemplar, no haciendo cosas extraordinarias, sino haciendo extraordinariamente lo que entendió ser su vocación: ser un APOSTOL LAICO, muy en especial por su dedicación a la Sagrada Liturgia y a la vida de la Iglesia. Practicó las virtudes con gran heroísmo. Amaba a la Iglesia, la defendía, dando a conocer sus grandes misterios, pues él estaba convencido de la necesidad que tiene el cristiano de estar bien formado. Su vida, un estímulo A imitación de Chali vivamos la Liturgia, vivamos la vida de la Gracia. Pidamos por intercesión de Chali que el Señor nos conceda muchos laicos comprometidos, muchas vocaciones religiosas y sacerdotales para que las familias crezcan en fe, en esperanza, en caridad, en aquellas virtudes cristianas que hacen al hombre capaz de dar testimonio de que Cristo vive en ellos, en nuestra patria, en nuestros corazones.
----------- Círculo Carlos M. Rodríguez, Centro Universitario Católico, Mariana Bracetti 10, Río Piedras, Puerto Rico. |
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