Devocionario             

"Escucha mi plegaria, ¡oh Rey mío! A ti ruego, Señor, ya de mañana escuchas mi voz. Te dirijo temprano mi oración y luego espero en ti." (Salmo 5:3-4)

Oremos

  Padre Nuestro   Invocación al Espíritu   Santo
  Ave María   Oración a San Miguel Arcángel
  Credo   Un Minuto con el Niño Jesús
  Salve   Instrumento de Paz
  Angelus   Oración por las Vocaciones
  Alma de Cristo   Oración al Señor de los Milagros
  Oración a la Virgen de la Merced      Oración a San Judas Tadeo
  Oración por los enfermos de P. Emiliano Tardif

  

 

      Padre Nuestro

          P adre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
          N o nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.  Amén


   Ave María

          D ios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita tu eres, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús, Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.   Amén


El Credo

          C reo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
          C reo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
          C reo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
          C reo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén


 
   Salve

          D ios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve a ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues Señora, abogada nuestra vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, Oh clemente! O piadosa! Oh dulce Virgen María, Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.   Amén


      Angelus

          
Lector - El Angel del Señor anunció a María.

Todos - Y concibió por gracia del Espíritu Santo.

Lector - Dios te salve, María . . . Santa María . . .

Lector - He aquí la esclava del Señor.

Todos - Hágase en mi según tu palabra.

Lector - Dios te salve, María . . .

Lector - El Verbo se hizo carne.

Todos - Y habitó entre nosotros.

Lector - Dios te salve, María . . .

Lector - Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Todos -
Para que seamos dignos - de alcanzar las
              promesas de Nuestro Señor Jesucristo

Lector - Oremos

Todos - Te rogamos, Señor, - que infundas en nuestras almas tu gracia, - para que habiendo conocido por el anuncio del Angel - la Encarnación de Jesucristo, tu Hijo, -por su Pasión y Cruz- seamos conducidos a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo Señor Nuestro, Amén


   Invocación al Espíritu Santo 

          V en, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, de tus dones espléndido; luz que penetras las almas; fuente del mayor consuelo.
          V en, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
          E ntra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no en envías tu aliento.
          R iega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
          R eparte tus siete dones, según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.   Amén


  Oración a San Miguel Arcángel

          A rcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la adversidad y asechanza del demonio. Reprímelo Dios, pedimos suplicantes. Y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los otros malos espíritus que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la adversidad y asechanza del demonio. Reprímelo Dios, pedimos suplicantes. Y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los otros malos espíritus que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.   Amén


   Un Minuto con el Niñito Jesús 

          B endíceme, Niño Jesús y ruega por mí sin cesar. Aleja de mí, hoy y siempre el pecado. Si tropiezo tiende tu mano hacia mí. Si cien veces caigo, cien veces levántame. Si yo te olvido tú no te olvides de mí. Si me dejas Niño, ¿Qué será de mí? En los peligros del mundo asísteme. Quiero vivir y morir bajo tu manto. Quiero que mi vida te haga sonreir. ¡Mírame con compasión no me dejes Jesús mío! Y al fin, sal a recibirme y llévame junto a ti. Tu bendición me acompañe hoy y siempre.   Amén


   Oración por la Paz 

          S eñor, hazme un instrumento de tu paz: donde haya odio, lleve yo tu amor; donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error, lleve yo verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.
          O h Maestro, haz que yo no busque ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar; porque dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. (San Franciso de Asís)


Oración por las Vocaciones

           J esús, Pastor divino de las almas, que llamaste a los apóstoles para hacerlos pescadores de hombres, atrae hacia ti los corazones ardientes y generosos de nuestros jóvenes para hacerlos tus seguidores y ministros. Hazlos partícipe de tu sed de redención universal, por la cual renuevas tu sacrificio sobre los altares. Tu, Señor, "siempre vivo para interceder por nosotros", abre ante ellos los horizontes del mundo entero, donde la silenciosa súplica de tantos hermanos, pide la luz de la verdad y el calor del amor; para que, respondiendo a tu llamada, prolonguen aquí en la tierra tu misión, edifiquen tu Cuerpo Místico que es la Iglesia, y sean "sal de la tierra y luz del mundo".
           E xtiende, Señor, también tu amorosa llamada, a muchas almas de mujeres puras y generosas, e infunde en ellas el deseo de la perfección evangélica de la consagración al servicio de la Iglesia y de los hermanos, necesitados de asistencia y caridad.  Amén


     Alma de Cristo
 
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.  Amén

Oración al Señor de los Milagros

           ¡O h dulcísimo Jesús crucificado! Alabada sea para siempre la infinita misericordia con que en esta sagrada imagen habéis querido renovar los admirables prodigios que durante vuestra vida mortal obrasteis en favor de la pobre humanidad. A vuestras sagradas plantas, ¡Oh Jesús de los Milagros!, cuántos desgraciados han obtenido remedio a sus males: los enfermos, salud; los afligidos, consuelo; los pecadores, perdón, y con el perdón, el tesoro inapreciable de vuestra gracia y amistad. ¡Jamás necesitado os invoco sin recibir de vuestra inefable caridad auxilio oportuno! También nosotros, ¡Jesús!, venimos a implorar el infinito poder de vuestra misericordia, y a pediros remediéis, ante todo, las dolencias, que aflijen nuestras almas. Por la sed que tuvisteis de redimirnos; por vuestra pasión; por esa llaga que la lanza abrió en vuestro costado, y que en esta vuestra imagen venerada renovaron nuestros pecados, perdonadnos y salvadnos.
           ¡O h Jesús! que amargamente nos pesa de haberos ofendido. Sea éste, ¡Oh Cristo Salvador! el milagro supremo de vuestra infinita caridad: el hacer que corazones un tiempo alejados de Vos por el pecado, os amen ya de veras, perseveren en vuestro amor, y la muerte en vuestro amor les asegure el eterno paraíso. Y Vos, ¡Oh, María, Madre dolorosa!, Vos que, concebida inmaculada, aplastasteis la cabeza la infernal serpiente, completad vuestra victoria haciendo reinar a vuestro Hijo en los corazones de todos los que os llamamos Perpetuo Socorro, Madre y esperanza nuestra. Haciendo reinar en nuestra patria, en el universo eterno y finalmente en todos sus escogidos, por los siglos de los siglos.  Amén


        Oración a la Virgen de la Merced
       Virgen de los Cautivos

           D ulcísima siempre Virgen María de la Merced; madre, abogada, encanto de mi corazón, embeleso de mi alma; yo no tengo otra esperanza, después de Jesucristo, que la tuya; tú viniste del cielo a romper cadenas; tú has de romper las de mis pecados; tú quisiste llamarte María de la Merced, para llenar de mercedes a los que invocan con este dulcísimo título.
           P or eso te digo, Madre mía de la Merced, salva mi alma, hazme la gran merced de una verdadera contrición, para que acabando en la paz la carrera de esta vida, pase a alabarte en la eterna mansión de la gloria.
   Amén


 
   Oración a San Judas Tadeo 

           G loriosísimo apóstol San Judas Tadeo, que fuiste elegido por el Señor para la alta dignidad del apostolado, y que después de conocer las terribles pruebas que tenías que padecer por su Santo Nombre, sufriste tantas tribulaciones, angustias y peligros por su amor, que levantaste el estandarte de la cruz, siguiendo a tu divino Maestro en la pobreza, y anim8do de santo celo por su honra hiciste salir de los ídolos a los demonios, atrayendo sus adoradores con tu predicación a la religión del verdadero Dios, sin que te venciese el temor a la muerte, ni el horror a las prisiones, para predicar su Santo Evangelio, dando la última prueba de amor con tu sangre, derramándola en testimonio cierto de la fe, y ceñido con la corona del martirio recibiste el premio ofrecido a la constancia; concédeme santo mio la gracia que te pido (Un momento de silencio). Si es para el mayor honor de nuestro Dios, y Si conviene para el bien de mi alma.  Amén



   
Oración por los Enfermos
 
     
de P. Emiliano Tardif

           Señor Jesús, creemos que estás vivo y resucitado.
          
Creemos que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de nosotros.  Te alabamos y te adoramos. Te damos gracias, Señor, por venir hasta nosotros como pan vivo bajado del cielo.  Tú eres la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.
      
Hoy queremos presentarte a todos los enfermos que leen esta oración, porque para Ti no hay distancia ni en el tiempo ni en el espacio.
        
 Tú eres el eterno presente y Tú los conoces.  Ahora, Señor, te pedimos que tengas compasión de ellos.  Visítalos a través de tu Evangelio proclamado en este libro para que todos reconozcan que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy; y que se renueva su fe y su confianza en Ti; te lo suplicamos, Jesús.
          Ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de  los que sufren en su corazón y de los que sufren en su alma que están orando y leyendo los testimonios de lo que Tú estás haciendo por tu Espíritu renovador en el mundo entero.
         
 Ten compasión de ellos, Señor. Desde ahora te lo pedimos. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud, que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor para que también ellos sean testigos de tu poder y de tu compasión.  Te lo pedimos, Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu preciosa sangre. Sánalos, Señor, sánalos en su cuerpo, sánalos en su corazón, sánalos en su alma. Dales vida y vida en abundancia.  Te lo pedimos por intercesión de María Santísima, tu madre, la Virgen de los Dolores, quien estaba presente, de pie, cerca de la cruz. La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre.
          
Tú nos has revelado que ya has tomado sobre Ti todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido curados.
         Hoy, Señor, te presentamos en fe a todos los enfermos
que nos han pedido oración y te pedimos que los alivies en su enfermedad y que les des la salud.
          Te pedimos por la gloria del Padre del cielo, que sanes a los enfermos que van a leer esta oración. Haz que crezcan  en la fe, en Ia esperanza, y que reciban la salud para gloria de tu Nombre.  Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones, a  través de los signos y prodigios de tu amor.
        
Todo esto te lo pedimos Jesús, porque Tú eres Jesús,
      
 Tú eres el Buen Pastor y todos somos ovejas de tu rebaño.  Estamos tan seguros de tu amor,  que aún antes de conocer el resultado de nuestra oración en fe, te decimos: gracias Jesús por lo que Tú vas a hacer en cada uno de ellos.  gracias por los enfermos que Tú estás sanando ahora, que Tú estás visitando  con tu misericordia.
    
¡Gloria y alabanza a Ti, Señor!

      


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