Volver Tiempo de Adviento

 

Por: Hno. Pascual Pérez, H.Ch.

        Con la celebración de la solemnidad de Cristo Rey termina el año litúrgico de la Iglesia Católica. Su primer tiempo litúrgico es el Adviento que viene a ser el tiempo de año nuevo para la Iglesia. Esta corta temporada es muy importante porque es tiempo de reconciliación y profunda reflexión en los misterios del anuncio y nacimiento de nuestro Salvador. Es el tiempo de recibir la promesa de salvación tan esperada por la humanidad. Aun cuando el Adviento nos prepara para celebrar la primera venida de Jesús, también nos invita a elevar la mirada hacia la segunda venida. Y así debe ser, porque es recordar que Cristo vendrá de nuevo y que, si celebramos debidamente la primera vez que estuvo entre nosotros, su segunda venida será una ocasión gloriosa también.

        Podemos ver en el libro del profeta Isaías esta promesa que llenará de alegría a todos los que crean en Jesús. "El Señor, entonces, les dará una señal: miren que La Virgen está embarazada y da a luz un hijo varón a quien le pone el nombre de Emmanuel" (Isaías 7:14). El mismo Isaías escribe de una forma poética cuando nos habla del Mesías prometido. "Una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces. Sobre él reposará el Espíritu Santo de Yavé" (Isaías 11:1-2).

        El Adviento es un tiempo magnífico para pedir al Señor que esté con nosotros, que se haga presente en nuestras vidas. Así lo hizo María Santísima como podemos ver en el relato de San Lucas: "Alégrate tú, la amada y favorecida, el Señor está contigo" (Lucas 1:28). "no temas, María, porque has encontrado el favor de Dios" (Lucas 1:30) Ante el asombro y la interrogante de María, el Ángel le dice: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder divino te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será Santo y con razón lo llamarán Hijo de Dios" (Lucas 1:35).

        Hagamos una buena reconciliación con el Señor y luego alimentémonos con su Cuerpo y su Sangre. Que no seamos de aquellos que sólo se preocupan por celebrar a su modo, al estilo del mundo y por adelantado la navidad del Señor. Son muchos los que en el Adviento hacen sus fiestas de navidad con jolgorios y comilonas y no dedican este tiempo para la preparación espiritual como nos orienta la Iglesia. Todo cristiano está llamado a dar un "sí" al Señor como lo hizo María. En este tiempo de gracia del Señor démosle el sí que nos corresponde según el llamado que el Señor nos haya hecho. No dejemos pasar este tiempo sin que Jesús sea el Señor de nuestras vidas. No sabemos si llegaremos al próximo adviento, puede que para entonces estemos ante su presencia y no tendremos el tiempo que ahora hemos desperdiciado.

        El Adviento es tiempo de abrir los ojos y tener los oídos atentos para recibir  las sorpresas que nos traiga Jesús. Así como en la Navidad nos intercambiamos regalos entre familiares y amigos, Jesús quiere darnos sus regalos en el Adviento. Preparémonos para recibirlos y recuerda, "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy".