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Cuaresma 2012

 

Por: Hno. Pascual Pérez, H.Ch.

        Podemos ver una gran similitud entre el madero que usara Moisés para levantar la serpiente de bronce y el madero de la cruz en el que fue clavado Jesús y levantado en el Gólgota. El primero tenía una razón de ser muy importante para los israelitas quienes culpaban a Moisés y a Dios por la muerte de aquellos que eran picados por las víboras venenosas. Ante la súplica del pueblo desesperado Dios dijo a Moisés que construyera una serpiente de bronce, la pusiera en un madero y la levantara en alto para que todos la vieran. Luego, todos los que eran picados por la serpiente venenosa y miraban a la serpiente de bronce no morían y eran sanados. "Entonces Yavé mandó contra el pueblo serpientes, de las llamadas "ardientes", que los mordían, y murió mucha gente de Israel. El pueblo fue donde Moisés y le dijo: "Hemos pecado por hablar contra Yavé y contra ti. Pide a Yavé que aleje de nosotros las serpientes". "Moisés habló por el pueblo y Yavé le respondió "Has una serpiente de bronce, ponla en un palo y todo el que la mire sanara." Moisés así lo hizo. Si alguno era mordido, miraba a la serpiente de bronce, y no moría" (Números 21: 6-7).

        De igual modo, siglos más tarde, Jesús habla de esto a Nicodemo. El efecto sanador y salvador se hace realidad cuando Jesús es levantado en el madero de la cruz en el calvario. Fue levantado en el madero de la cruz para que todo el que lo mire, crea, confíe en El y lo siga, sea sanado de la picada venenosa de la serpiente maligna. Fue clavado y levantado para sanarnos de la picada mortal del pecado. El veneno del pecado sólo podía curarse con la sangre redentora de Jesús.

        Atodos se nos ha dado este gran remedio para curar tan horrible infección adquirida por el pecado. Sabemos que el veneno es sumamente potente y mortal pero pierde toda su eficacia cuando miramos con fe a la cruz en la que Cristo padeció y murió, radicando de raíz el pecado y sus consecuencias.

        Por eso es que el evangelista San Juan nos dice que tenemos una gran esperanza si miramos a la cruz de Cristo. "Así como moisés levantó la serpiente en el desierto, así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado en alto, para que todo aquel que crea en El tenga la vida eterna" (Juan 3:14-15). La Cuaresma es un tiempo muy especial para recibir gracias y bendiciones cuando miramos a la cruz y contemplamos su gloria. Tenemos que contemplar en ella la generosa donación del Salvador al derramar su sangre preciosa para nuestra salud, por nuestra salvación. Esto sólo sería posible cuando el amor es de un valor infinito y ese es el amor de Dios. "No hay amor mas grande que este: Dar la vida por sus amigos" (Juan 15:13).

        En la Santa Cuaresma la Iglesia nos exhorta a practicar la oración personal, el ayuno y la limosna porque por medio estas tres prácticas podemos mantener la atención fija en Jesús. Recordemos lo que decíamos al principio de los israelitas, ellos miraban fijamente a la serpiente de bronce y obtenían la salud. De igual manera, si nosotros mantenemos nuestra mirada fija en Jesús obtendremos su perdón y tendrá misericordia de nosotros.

        Te invito a que compartas, activamente, con la comunidad parroquial en todos los actos piadosos y participes de los retiros, vía crucis, adoración del Santísimo, actos penitenciales y sobretodo, la Santa Misa. Vive tu cuaresma y aprovéchala al máximo. No sabes si tendrás otra cuaresma en tu vida. Sólo Dios sabe si ésta será la última cuaresma en la que puedas entregarle tu vida y hacer su voluntad. Prepárate para una gloriosa resurrección con Cristo. Cuando llegue la Semana Mayor, la Semana Santa, puedas celebrar el Triduo Pascual como lo hacía nuestro beato Carlos Manuel.

        Que la Cena del Señor sea un banquete con Jesús recibiéndole con mucho amor, con entrega y donación recíproca. Jesús se dio para que tu y yo nos demos porque fuimos creados para la vida, no para la muerte. Que el Viernes Santo sea un morir al pecado para siempre porque hemos sido lavados con la Sangre del Cordero. Que el Sábado Santo recibamos la Palabra inspiradora y la fortaleza para caminar el camino de la vida y que el Domingo de la Resurrección podamos resucitar con Cristo para siempre. Que el Señor te ilumine y te bendiga.