La Medalla de la Virgen Milagrosa

Plegaria de Sor Catalina Labouré

   Cuando voy a la Capilla, pongo allí en presencia del Buen Dios, y le digo: "Señor, aquí me tienes, dame lo que quieras".

   Si me da algo, me pongo muy contenta y se lo agradezco.

   Si no me da nada, se lo agradezco también.  porque no merezco más.

   Y entonces, le digo todo lo que me viene a la mente.
Le cuento mis penas y mis alegrías, y le escucho.

   Si le escucháis, El os hablará, porque, con Dios, hay que decir y escuchar:

   Él habla siempre, cuando se acude a Él buena y sencillamente.

 

     "Haz acuñar una medalla según este modelo. 
Todas las personas que la lleven, recibirán grandes gracias, llevándola al cuello. Las gracias serán abundantes para las personas que la lleven con confianza."

     Unos momentos después, el cuadro se dio la vuelta, y en el reverso, Catalina ve la letra "M", coronada con una cruz pequeña y, en la parte de abajo, los sagrados Corazones de Jesús y de María.

     "Inquieta por saber lo que había que poner en el reverso de la medalla, después de muchas oraciones, un día, durante la meditación, me pareció oír una voz que decía: "La letra "M" y los dos corazones  dicen bastante".

     Durante una tercera aparición, en diciembre (Catalina no ha concretado el día), María confirma la misión confiada el 27 de noviembre. El Padre Aladel quedó perplejo al escuchar a Catalina. Le dijo que no pensara más en todas aquellas "imaginaciones". Por otra parte, el periodo de Seminario termina y Catalina va a dejar la calle de Bac.