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bertad de expresión, cuando no son sino escoria de la sociedad. Su propia hija ( la de Flynt, convertida al cristianismo habla hoy de los abusos sexuales de su padre dejándonos ver claramente lo que son los efectos de la pornografía, no es de extrañar entonces, que el dueño de "Condom World", quiera aventurarse a ver si los medios de comunicación  lo convierten también en un héroe nacional, dándole publicidad a sus negocios, así lo dice.
Hay varias vertientes de la carta del Sr. Pérez en las cuales es necesario abundar. Cuando este se refiere a Milton Picón, como un ex-teniente de la Policía lo único que hace es repetir como un papagayo la jerga que los grupos socialistas han venido esparciendo en la Universidad de Puerto Rico, cuando al referirse a Picón, le llamaban inclusive un ex-comandante de la Unidad Control del Vicio de la Policía. Ciertamente trabajó allí, pero nunca llegó a ser un oficial de rango. Estos títulos y rangos obedecen a que unos sectores del estudiantado tratan siempre de vincular la oficialidad de la Policía con actos de represión y que mejor manera que presentarle a Picón de esa forma. Entendemos que eso es desinformar con unos propósitos y es una irresponsabilidad crasa del dueño de "Condomworld". 
Afirma el Sr. Pérez que el tema de la sexualidad nos hace sentir amenazados. No, el que se siente amenazado es él, porque sabe que si nosotros hacemos una campaña de concientización acerca de las cosas que él vende en sus negocios y los efectos que estas tienen en individuos, familias, en las comunidades aledañas y en la misma sociedad, sus negocios van a ser procesados legalmente y va a tener que retirar toda la mercancía pornográfica, quedándose solo con la venta de "condones". Y con la venta de condones no se puede hacer rico, porque los profilácticos los venden en todas las farmacias y puestos de gasolina en Puerto Rico. Lo que Nicolás Pérez defiende no es la prevención del HIV, no son las prácticas de sexo seguro, lo que este defiende es la venta de material legalmente obsceno en Puerto Rico, y por ende ilegal. Trata este señor en su Carta Abierta de presentarnos como personas anti-sexo. En Puerto Rico hace falta educación sexual sana, y la pornografía ciertamente no lo es. La sexualidad, hoy por hoy, no está tan amenazada por los puritanos, como si lo está por los libertinos. La explotación comercial del sexo no es otra 
 
 

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