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El 85% de los comunicados
de prensa que Morality in Media envia termina en los zafacones de muchas
redacciones, posiblemente porque llegue a las manos de periodistas como
Adria Cruz que tienen ya unas ideas preconcebidas de lo que es ético
y moral y a los cuales no les interesa darle curso a unas informaciones
con las que necesariamente no están de acuerdo. Son parte de un
nuevo tipo de periodista que piensa que el cubrir noticias objetivamente
es parte del pasado y ahora hay que ser subjetivo y tomar posición
en cuanto al tema que está cubriendo, aún a pesar de que
no entienda un divino de lo que está reportando. En los Estados
Unidos vemos como hay organizaciones noticiosas que, por ejemplo,
reclutan personajes del mundo de la economía y los convierten en
reporteros que saben de lo que hablan y conocen de lo que preguntan y los
asignan a cubrir noticias y sucesos de caracter económico. Triste
es el caso de miembros de la prensa que quieren meterse a teólogos
o eticistas sin tener ningún tipo de preparación para hacerlo.
Los grupos moralistas y religiosos hemos estado tomando una participación
activa en asuntos públicos que se relaciónan a la ética
y la moral y que en ocasiones generan controversia, pero no lo hacemos
por la controversia “per se”. No corremos detrás de los medios,
los medios nos abordan y les contestamos. Todavía en el país
hay periodistas serios que entrevistan en una forma seria, responsable,
firme y aguda y dejan en las manos del pueblo el que tome decisiones a
base de lo que escucha y lee, brindándoles siempre toda la gama
de opiniones que pueden existir alrededor de unos temas. Sin embargo hay
otros que se acercan porque quieren vender un producto, que en este caso
es la noticia. ¿Y qué hacen para mantener al público
ávido de más información, para que regrese día
a día a buscar más y más? La fórmula ganadora
es atraer al público en búsqueda de la próxima edición
ofreciendo la noticia en forma de “strip-tease”. Lo último que desean
los editores de los medios es el final de una buena historia que vende.
Por eso tenemos por días “Las Aventuras del Amolao”, ¿qué
disparate dijo ayer, cuál dirá hoy, cuál será
el de mañana? Todo esto a pesar de lo insipido de lo que se está
reportando. Algo similar ocurre con la controversia de la candidatura de
Margarita Ostolaza. En menos de 72 horas se han publicado decenas de reportajes.
Todos ellos tratando lo mismo, la controversia, el dime y direte. Pero,
¿Cuántos periodistas se han preocupado por ir detrás
de los argumentos, de lo sustancial, de lo importante? Se pueden contar
con los dedos de una sola mano los que han hecho preguntas inteligentes
acerca del tema. En los Estados Unidos los editores tienen un dicho: lo
que sangra, deja rastro, en otras palabras la noticia