MORALITY IN MEDIA


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que genera interés es la de la controversia, la que pone de frente a las personas a punto de ebullición, la que no tiene fin.
    En cuanto al tema del aborto, el homosexualismo y el feminismo radical, la periodista señala que: ¿quiénes son estas personas moralistas para estar dando opiniones de acuerdo a su propio Código?. Nosotros no tenemos códigos personales, escritos e interpretados por nosotros mismos. Hablamos de lo que son las normas que nos impone la tradición judeo-cristiana a través de Las Sagradas Escrituras. Que hayan personas en Puerto Rico que sean ateos prácticos y que no crean en ninguna religión, eso es algo que respetamos, pero nadie nos puede quitar el derecho a creer lo que creemos y a decirlo. Adria Cruz utiliza un argumento muy difundido entre los militantes de muchas de estas causas anti-cristianas y es el hecho de presentarnos como personas que si señalamos algo negativo tenemos toda la responsablidad del mundo de arreglar todo aquello que decimos que es malo. Yo le preguntó, si usted viera a una persona saludable golpeando y maltratando a un deambulante, usted no tiene todo el derecho de señalar esto como una atrocidad y llevar una campaña para tratar de detener el abuso contra esas personas. La respuesta es sí. ¿Y que le contestaría a alguien que le dijera que si usted se envuelve en ese tipo de campaña usted es una hipócrita si no se lleva a su casa a cada uno de los deambulantes que dice defender?  La periodista hace una pregunta bien audaz,  dice que nos la deja en asignación. Nos pregunta que ¿cuántos asilos para huérfanos mantenemos y cuántos niños abandonados hemos adoptado?  Creo sin lugar a dudas que si algunas personas fueran más responsables, lejos de publicar “clichés” deberían contestarse en primer lugar las preguntas que pretenden hacerle a otros. Si lo hicieran no estarían predicando la moral en “pantaletas”. Curiosamente usted llamó su columna la “Moral en Calzonzillos”.  Llámenos y le contestamos estas preguntas, se sorprenderá.
    Por otro lado entiendo que es una falta de respeto de usted y del periódico en que se desempeña como sub jefa de información el decir  que las personas que tienen nuestras mismas ideas, creencias y conviccciones son “hombres y mujeres confundidos”. Eso es un insulto gratuito a un segmento que no es minoritario en Puerto Rico. En las filas de muchas iglesias evangélicas y pentecostales de este país hay personas que posiblemente estén mejor educadas y preparadas que usted.
    Por último le diré que se vaya acostumbrando a escuchar otros puntos de vista diferentes a las suyos. La Iglesia Evangélica y de Avivamiento en Puerto Rico ya nos nos tragamos la sugerencia de políticos, analistas y otros de relegar la prédica a los púlpitos de las iglesias. Nadie nos va a decir que tenemos que vivir una religión privatizada.

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