TEMAS 51-55
¿Cuándo comienza y termina la vida humana?
Meditar sobre lo que uno piensa
Jesús es en su aldea de Nasaret
Una posible obsesión de San Pablo
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¿CUÁNDO COMIENZA Y TERMINA LA VIDA HUMANA? Es una pregunta que parece fácil de contestar y lo es en realidad. Pero sin embargo tiene una trascendencia extraordinaria el dar una contestación verdadera. Lo lógico es afirmar que comienza en el momento de la concepción y termina en la muerte, porque la vida es un continuo, el que no admita esto, tendrá que demostrar en qué otro instante empieza la vida humana y qué criterios él usa para determinar que en ese instante comenzó la vida de un ser humano y no en el instante anterior y tendría que llegar, si es lógica su deducción, al momento de la concepción. Por eso hay quien hace afirmaciones absurdas que no comprendo como se pueden presentar como algo lógico y comprendo menos como hay personas que las aceptan y las defienden. Me refiero al aborto y los argumentos que se presentan para defenderlo, todos ellos absurdos y que, sin embargo, satisface “intelectualmente” a gente que se consideran profesionales y gente que se cree instruida, educada. Se presentan como filósofos y pensadores y son, por desgracia, dirigentes de la sociedad, con cargos importantes y aun resulta más absurdo que sean algunos profesionales de la medicina, cuya finalidad es proteger la vida humana y prolongarla al máximo posible. Parece ser que la mente humana no es la facultad para conocer la verdad objetiva, sino la facultad para que se pueda aceptar el absurdo como verdad. Esto solamente se da en mentes depravadas. Es curioso que en nuestra sociedad está prohibida la pena de muerte por la simple razón de que la vida humana es sagrada porque le pertenece a Dios, autor de la vida. Sin embargo se establece la legalización del aborto. Porque se legalicen no deja de ser un acto criminal. Empiezo por afirmar que el aborto es siempre un crimen porque es el asesinato de un ser humano inocente en todos los casos. No hay ninguna circunstancia que cambie esta realidad. EL ABORTO SIEMPRE ES EL ASESINATO DE UN SER HUMANO INOCENTE. Veamos los argumentos que se usa para justificar el aborto. 1º ABORTO A PLAZOS: Lo que quiere decir esto es que hasta cierto tiempo de gestación se puede legalmente provocar el aborto porque supuestamente lo que tiene la madre dentro de su sen vientre no es vida humana. Si el embrión desde el primer momento no es humano ¿qué es? ¿qué es lo que le falta? Desde el momento de la concepción tiene completo su mapa genético, donde están ya contenidas todas las características personales de un ser humano, único e irrepetible. Solamente hace falta dejarlo desarrollar, que nadie lo mate o se muera por muerte natural. Los que defienden el aborto a plazos, no importa que sea un plazo largo o breve, determinan estos por su criterio personal y arbitrario, pero no pueden apoyarse en ningún criterio científico. 2º- LA MUJER ES DUEÑA DE SU CUERPO. Esto raya en la demencia por varias razones. El embrión no es parte del cuerpo de la mujer sino una vida aparte, un ser distinto, el cincuenta por ciento, aproximadamente tiene un mapa genético masculino por ser varón. Su composición cromosómica es destinta de la de la madre y del padre. Con la fecundación en probeta de laboratorio, que es una forma repugnante e irrespetuosa de manipular la vida del ser humano, esa vida empezó fuera de la mujer y después se la implantan mecánicamente en su útero. Nadie se atreverá a decir que le implantaron un embrión que no sea humano. La iglesia condena esta práctica porque fecundan varios óvulos y cada uno es un se humano y se selecciona uno y aniquilan los demás. Es exactamente lo que hacía Adolfo Hitler. Este argumento, lo podrían emplear con más lógica para presentar la prostitución, el uso de drogas, el alcoholismo, el suicidio, etc. como progreso humano y legalizarlas. CUANDO SE PONE EN PELIGRO LA VIDA DE LA MADRE. El principio que la vida de la madre más importante que la del hijo que lleva en su seno, es un principio completamente falso, porque todas las vidas humanas tienen el mismo valor. Para los que ven la vida human desde un punto materialista, tendrían que defender la vida del embrión porque los grandes inventores de la humanidad fueron más útiles para el bien de la sociedad que sus madres. ¿Cómo tú sabes que no estás eliminando a un gran científico que puede cambiar la historia de la humanidad? Hay otro punto que debemos meditar. Para ello quizás contestar una pregunta muy sencilla pero que puede ser real en la vida. Si yo necesito un órgano vital, ¿puede darse una ley que me permita matar a otro para salvar mi vida? Nadie en su sano juicio defenderá semejante crimen, porque nunca es lícito matar al inocente. La obligación es tratar de salvar la vida de los dos y para los creyentes que sea Dios el que decida. Para los no creyentes que dejen que la naturaleza sea la que decida, ayudada por la ciencia al servicio de la vida. 4º- CUANDO EL FETO TIENE DEFECTOS FÍSICOS. Los defectos físicos no cambia la esencia de la vida humana. No importa las limitaciones físicas, seguimos siendo humanos. Si se autoriza el aborto, es decir que los padres maten a un hijo porque descubren que su hijo viene con la tara de síndrome de Down, tendrán que aprobar una ley para sacrificar a todas las personas, no importa su edad, pues si son humanos después de nacer, también lo serían antes. Como se ve es fácil comprender que el ABORTO siempre es un crimen porque es la matanza de seres inocentes. Los que afirman lo contrario son mentes pervertidas por un materialismo repugnante.
MEDITAR SOBRE LO QUE UNO PIENSA
No siempre uno medita sobre las consecuencias de lo que piensa, porque no le damos importancia al poder que tienen los pensamientos. Nuestras decisiones, aún las más vitales, dependerán de cómo pensemos sobre el asunto y lo firme que sea nuestra convicción. Esto parece una exageración, pero es así. La alegría, la tristeza, el entusiasmo o pesimismo etc. dependen de lo que estemos pensando en ese momento, pues nos cuesta mucho reaccionar en contra de lo que pensamos. Nuestra voluntad decide con facilidad, normalmente, en la dirección de lo que pensamos. Cuando nuestro pensamiento es sobre cosas transitorias y de poca importancia en la vida, esto no es un gran problema, pero cuando es algo vital que afecta profundamente nuestra existencia seremos víctimas de decisiones que marcarán nuestra vida futura irremediablemente. Quisiera tratar un punto que siempre me ha preocupado en la vida de los creyentes y es el siguiente: el valor y utilidad de la Biblia depende de lo que tú pienses de ella, según mi teoría. Hay quien piensa que la Biblia es un libro antiguo sin ningún valor religioso. Estos tales la leen como obra literaria, y es cierto este aspecto. Para ellos su lectura no tiene más transcendía en sus vidas, que la lectura, por ejemplo, de los clásico griegos y latinos y pueden disfrutar de su lectura desde distintos puntos de vista y pueden llegar al conocimiento de la gran cultura humana que tenía el pueblo que produjo esta obra literaria. No hay duda que es muy válido desde el punto de vista humano este estudio de la Biblia, pero evidentemente el valor de la Biblia es mucho más importante que esto, porque la Biblia es un libro religioso y este aspecto se sobrepone a todos los demás que se puedan estudiar. La BIBLIA es el libro de los creyentes en el verdadero Dios que revela su voluntad salvífica a los hombres. Desde este punto de vista solamente el verdadero creyente le dará el valor religioso que tiene. Dios, sirviéndose de seres humanos como instrumentos suyos ha querido revelarnos su voluntad. Por eso los creyentes, además del aspecto literario, buscan, sobre todo, la doctrina religiosa contenida en ella. El creyente estudia la Biblia, con la única finalidad de descubrir la voluntad de Dios. Pero la tentación del ser humano es modificar lo que Dios ha querido revelarle para acomodarlo a su manera de pensar. Entre los creyentes hay tres tipos de personas: Los que aceptan la Biblia en su totalidad y como la interpreta la Iglesia a quien Cristo le encargó esta función. Hay otros que le quitan partes a la Biblia. Otros le añaden cosas inventadas por ellos. ¿Qué consecuencia prácticas tiene esto? Da origen a todas clase de sectas y a nuevas “religiones”. Por eso como Dios sabía lo que iba hacer el ser humano con su revelación le advierte claramente con frecuencia en la misma Biblia que no se puede alterar nada de lo que él ha inspirado. La Biblia, pues, hay que tomarla en su totalidad. Es significativo como se cierra el último libro de la Biblia : “ Yo atestiguo a todo el que escucha mis palabras de la profecía de este libro que, si alguno añade a estas cosas, Dios añadirá sobre él las plagas escritas en este libro; y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, quitará Dios su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa” (Apocalipsis 22,18) es la misma advertencia que hace en el Deuteronomio: “No añadáis nada a lo que os mando ni suprimáis nada” (Deuteronomio 4, 2). Me interesa solamente apuntar algunas consecuencias de lo que hacen algunos y que se siguen llamando católicos y que se creen miembros de la Iglesia con plenos derechos. Hay quienes han quitado de la Biblia la confesión, porque si dicen que creen en ella no la practican. Otros se dicen católicos pero no creen en ella. Han suprimido la Eucaristía, porque solamente participan de su celebración en ocasiones especiales, como son entierros, bautismos y bodas. Hay otros que asisten a la celebración, pero suprimen la Comunión, unas veces porque viven en una situación irregular con relación a la doctrina del Evangelio, una vida de pecado objetivo o subjetivo; otros por indiferencia. La irregularidad de su vida frecuentemente es que han suprimido de la Biblia el Matrimonio como sacramento. Precisamente hay muchos que imitando a los Hermanos separados suprimen la casi totalidad de los sacramentos, sin los cuales no puede haber vida cristiana porque son los medios o instrumentos por donde nos llega la salvación realizada por Cristo. Suprimen la justicia de Dios y aplica su propia justicia por medio del odio y el rencor y la venganza. ¿Por qué sucede esto? Por dos razones muy obvias. Por falta de Fe y por sobra de ignorancia. ¡El gran pecado es la falta de formación cristiana……! Hay otros que por la misma razón, tienen la tendencia a añadir cosas a la Biblia. Esto genera todo tipo de supersticiones. No voy a hablar de todas ellas, porque si el número de sectas es casi infinito, el de superstición también lo es. Hay personas que no les llega la Providencia amorosa de Dios y le añaden el horóscopo. Su futuro lo penen en manos de los astros. Este futuro humanamente siempre incierto se lo aclaran los espiritista, con sus mentiras y falsedades. Substituyen la Providencia de Dios por el destino y la mala suerte etc. Hay quien cree que Dios los días 13 se duerme y se olvida de nosotros y nos deja en manos del Diablo, por eso el 13 es un número fatal. Lo que le acontece es fruto de la mala o buena suerte, no de la voluntad de Dios que así lo dispone. Se podría hablar de infinidad de supersticiones que llenan la cabeza de mucha gente, cabezas vacías completamente de las verdades del Evangelio, propio de las personas “crédulas”, pero carentes de los fundamentos más elementales de la fe verdadera. Tú ¿con quien estás?
El evangelio dice que tenemos que negarnos a nosotros mismos. Es decir que tenemos que saber decir NO. La cuestión es que también hay que decir SI. Naturalmente todos estamos de acuerdo en decir si a aquello que juzgamos bueno y decir no a lo que juzgamos malo. Esto es un principio muy fácil de enunciar: hacer el bien y evitar el mal. El problema del ser humano es que busca siempre su bien subjetivo que muchas veces no coincide con el bien real o objetivo. Se decide por ese bien que muchas veces es un mal real. Esto le sucede al ser humano cuando el mismo se constituye en norma del bien y del mal según su propio criterio y conveniencia. Al hombre no le corresponde determinar lo que es bueno o malo sino a Dios. No llega con tener buena voluntad para determinar lo que es bueno o malo. Nadie puede dudar de la buena voluntad que tenía Pedro hacia Cristo cuando lo quiso persuadir que renunciase a los sufrimientos de la Pasión. A Pedro le parecía conveniente otro camino distinto del que señalaba el Señor Es muy significativo lo que le dice Cristo en Marcos (8, 33). “Quítate allá, Satanás, porque no piensas como Dios, sino como los hombres“. Aquí Pedro ha descuidado examinar solamente su criterio pero no examina cual es el criterio de Dios. Siempre que nosotros nos basamos en nuestro propio criterio humano y aplicamos los criterios de la fe, estamos trabajando fuera de los caminos de Dios y esto sucede muchas veces, por eso no progresamos por el camino de la santidad porque nos cuesta aceptar los criterios de Dios en el cada día. Para seguir los criterios de Dios nos dice a continuación Cristo lo que tenemos que hacer. La advertencia es para todos los que quieran seguir a Cristo “el que quiera venir en pos de mí, niéguese a si mismo, tomo su cruz y sígame” Marco (8, 34). San Lucas en el pasaje paralelo (9, 22) puntualiza algo muy significativo. Tomar la cruz dice tiene que ser cada día. Seguir a Cristo lo que significa es imitarlo. La cruz de cada día todos la conocemos. Son todos los trabajos y sufrimientos que cada día estarán presentes y que son como el condimento que dan sabor a la vida del creyente. Nuestra cruz, como es nuestra, nadie la puede llevar si no nosotros mismos, aunque hay muchos que tratan de cargársela en los hombros de los demás. Pasan la vida quejándose y buscando a quien echar la culpa. Nuestras cruces están compuestas por elementos externos a nosotros, que nos causan dolor y sufrimiento físicos y nos resultan desagradables, pero quizás para el verdadero cristiano los elementos que componen su cruz son elementos personales y de una manera muy especial las pasiones y toda clase de debilidades que nos hacen muy difícil la imitación de Cristo. Y ¿qué quiere decir Cristo con negarse a uno mismo? Es muy sencillo de explicar, pero muy difícil de vivir. Renunciar a nuestra propia voluntad y en su lugar poner la voluntad de Dios. Decidir nuestras acciones según la voluntad providente del buen Dios Precisamente la imitación de Cristo (seguir a Cristo) consiste en esto. En una ocasión, en su encuentro con la samaritana en el pozo de Jacob hace una afirmación bien clara “mi comida es hacer la voluntad de mi del que me envió y acabar su obra” (San Juan 4, 24). Cada uno de nosotros iremos siendo imitadores de Cristo en la medida que, nos sintamos felices cumpliendo la voluntad de Dios. Esto quiere decir que nunca podemos tomar una decisión por otro motivo, que no sea más que porque le agrada a Dios aunque a uno le cueste sudar sangre.
Mucha veces familiaridad con las personas nos impiden conocerlas en lo más profundo de su ser. Esto fue lo que les pasó a los compueblanos de Cristo. Lo habían visto crecer entre ellos, exteriormente no se diferenciba de la forma de ser de los demás de su edad, semejante en todo a nosotros, nos dice el autor de la carta a los Hebreos, menos en el pecado. Para los compueblanos era uno más de los muchachos, que, aunque no había nacido allí, desde niño vivió con ellos, fue creciendo en el aspecto humano hasta llegar a ser un adulto. De repente se va del pueblo. Seguramente muchos no sabían donde había nacido. Ninguno de ellos había pensado que aquel hombre era Dios; que era El Emmanuel del que hablaban los profetas. Cuando él lee en la sinagoga el pasaje de Isaías que se refería al Mesías y comenta que la profecía se había cumplido ese día ¿ qué entenderían los oyentes ? No lo entendieron correctamente porque siguieron con las mismas ideas erróneas que tenían sobre el Mesías. Sus falsas ideas le agradaban más que la revelación que Cristo les anunciaba La impresión fue favorable, por lo que nos dicen los Evangelios, porque su egoísmo los llevó a pensar que era una oportunidad para sacar ventajas personales como compueblanos que eran. Lo que le pasa a mucha gente aparentemente muy religiosa que lo que buscan no es aceptar el plan de Dios en sus vida , sino que haga Dios algún milagro en su favor. Tienen la religión no como medio de glorificar a Dios, único fin legítimo de toda la creación, pero de una manera muy especial la vida del ser humano. La depravación de la religión es convertirla en un medio de glorificarse a uno mismo. El entusiasmo duró muy poco. De una aprobación general se pasa al rechazo total hasta querer despeñarlo por un precipicio. A si es de voluble el ser humano ¿ Qué había pasado ? Sencillamente Cristo le dijo algo muy ofensivo para ellos y que no podían soportar. Los que tienen torcidas intenciones y carecen de sinceridad no pueden soportar la verdad. Lo expresa muy bien el refrán popular cuando afirma que la verdad es amarga. Me hace pensar en aquellos que tienen mucha fe y pasan alardeando de gran fe porque supuestamente Dios nunca le niega nada de lo que le piden. Se sienten felices, porque en su insensatez tienen a Dios como un sirviente suyo. Pero cuando Dios no les cumple algún capricho, abandonan la Iglesia y empiezan a buscar a Dios en religiones falsas inventadas por los hombres o dicen que perdieron la fe. La realidad es que nunca fueron creyentes, sino egoístas que en vez de esforzarse por servir a Dios con su vida, intentaron servirse de Dios toda la vida. Y a Dios le repugna tremendamente esta actitud de querer hacer de Él un objeto parausarlo en beneficio propio. Cristo lee su interior y cuando le dice aquel refrán “médico cúrate a ti mismo” y hace referencia a los milagros que había obrado en otros lugres y, por lo menos algunos, ya eran conocidos en Nazaret les revela una verdad fundamental que chocaba abiertamente con su mentalidad. Cristo hace referencia al hecho milagroso del profeta Elías que fue enviado a la viuda de Sarepta, que no era judía, y al del profeta Eliseo que curó de la lepra de Naamán que tampoco era judío. ¿ Por que la mención de esos dos hechos milagros que todos ellos conocían desata una reacción tan violenta ? Por un lado (a buenos entendedores pocas palabras bastan) le dice que no hará milagros en Nazaret porque no creen en Él como Mesías, (que Él no es un curandero ni mago) sino el Salvador de todos los hombres, no importa a que nación pertenezcan porque Dios ama a todos por igual. Por consiguiente ellos que explotaban y odiaban a los que no eran Judíos, tenían que cambiar su conducta y amarlos porque todos somos hermanos, hijos del mismo Dios. Por tanto que lo que ellos enseñaban “amarás a tu hermano y odiarás a tu enemigo había que cambiarlo por amarás a tu enemigo porque es tu hermano” La verdad nos hace libres, nos dice Jesús ¿por qué enfadarse cuando nos la dicen? Solamente hacen eso los que son esclavos de sus vicios o son dementes.
UNA POSIBLE OBSESIÓN DE SAN PABLO Yo creo que San Pablo pensaba una y otra vez sobre el Misterio de la Encarnación. Como las cosas de Dios son permanentes su fe le aseguraba con certeza que este Misterio se tenía que prolongar en el tiempo, no solamente los frutos de la Encarnación sino que Cristo se tenía que seguir encarnado todos los días. Esto lo había afirmado el mismo Cristo cuando le prometió a sus Apóstoles que estaría con ellos todos los días mientras hubiera algún ser humano sobre la tierra. Esta presencia no puede ser virtual, sino real, y la única presencia real del Dios hecho hombre es la Encarnación. Evidentemente esta Encarnación sucesiva tiene que ser de una forma distinta de la primera, pero no menos real. Esta gran verdad se le reveló a San Pablo camino de Damasco en aquella frase <Pablo, Pablo, por qué me persigues> Esta frase contiene precisamente esta segunda forma de encarnarse Cristo a través de los siglos que se le revela en este primer encuentro con Cristo y que él desarrolla en la doctrina que expone en sus cartas sobre la Iglesia. Para él la Iglesia, podríamos decir, no tiene otra finalidad que prolongar en el tiempo el Misterio de la Encarnación. Es una forma distinta como Cristo ayer, hoy y siempre se encarna en su Iglesia, por su identificación con sus seguidores. de como lo hizo cuando se encarnó en el seno de María, viviendo visiblemente entre los hombres por espacio de 33 años, pero no es menos real. La encarnación que realiza en su Iglesia es de forma sacramental que él mismo escogió. La idea que tiene San Pablo de la Iglesia como Encarnación de Cristo la expresa de una manera muy clara, cuando dice que la Iglesia es el cuerpo de Cristo y cada uno de los bautizados es un miembro de Cristo del que recibe su vida espiritual. La conclusión que se deriva de esta verdad es que la vida de los bautizados tiene que tender a ser una reproducción de la misma vida de Cristo. De ahí la frecuencia con que San Pablo habla de “padecer con Cristo, morir con Cristo, resucitar con Cristo, sentir con Cristo” …. Todos estos conceptos y otros similares se encuentran expresados con mucha frecuencia en sus cartas. Se podría resumir todo en la frase “vivo yo, más no soy yo sino es que Cristo vive en mi”, expresión muy clara de que Cristo es la cabeza de la Iglesia y vivifica a cada miembro. Esta expresión de San Pablo afirma categóricamente que Cristo vive en cada miembro de su cuerpo. La finalidad de la Encarnación es que la redención se concretice en cada persona por medio de la unión personal con Cristo. Esto es lo que hacen los sacramentos que Cristo estableció para, que por medio de la acción de Cristo que actúa en ellos, edifica su Iglesia. De esta doctrina se puede sacar muchas consecuencias para los cristianos, que ya los Apóstoles han expresado claramente en todos los escritos del Nuevo Testamento y que yo no voy a repetir aquí. Quiero solamente indicar que los cristianos debemos ser personas cuerdas y sensatas. Quiero terminar esta reflexión con lo siguiente. Si algún día nos encontráramos con un hermano que machete en mano se estuviera cercenado sus miembros, por ejemplo un pie o el brazo, nos apresuraríamos a impedir semejante desvarío porque lo juzgaríamos demente. Pues si tu tienes fe en la doctrina del Cuerpo Místico de Cristo que es su Iglesia y nos trata bien, con cariño y amor a TODOS TUS HERMANOS, (no olvides que hermanos tuyos son todos los hombres) sino que con tu conducta le cercenas la alegría de vivir, ¿estarás cuerdo? Perdona: creo que no, sino que estás loco… |