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TEMAS
11-20

11-DIOS NO ES COMO LOS HOMBRES
Es muy frecuente que la Biblia presente a Dios de una forma
antropomórfica, con reacciones semejantes a los seres humanos, aunque
también afirma con frecuencia que Dios no es como los hombres. Lo cierto es
que eso lo hace para que, de alguna manera, podamos entender algo sobre
Dios. Es claro que Dios es un misterio que nos envuelve y nos transciende y
que la razón humana solamente intuye su existencia.
En la obra de la creación llama la atención la creación del ser humano
que es el único que goza de inteligencia y libertad. Se podría decir que
Dios lo considera como la niña de sus ojos y quiere establecer con él una
relación de amistad. Esto lo expresa cuando afirma que el hombre ha sido
creado a imagen y semejanza de Dios. Esto quiere decir que lo que Dios posee
en grado absoluto e infinito y por su propia naturaleza, el ser humano lo
posee participado de Dios.
Para mí el gran misterio es que Dios haya dado al hombre la libertad y
que nuca le prive de ella, aunque la use mal. Por eso la relación de Dios
con el hombre se reduce a invitarlo a que viva el amor que bondadosamente le
brinda.
Dios respeta siempre la voluntad del ser human, pero esto implica la
existencia del infierno, lo mismo que la del cielo. El pensar que Dios
condena a uno al infierno, es algo que debe entenderse correctamente.
El infierno es para aquellos, que llenos de autosuficiencia en esta
vida, han decidido que no necesitan de Dios y rechazan la invitación que les
hace a participar de su amor. Se consideran dueños aunque, en realidad, son
administradores de los dones que Dios ha depositado en ellos. Cuando mueren,
Dios respeta esa voluntad del hombre de no desear estar con EL y los deja
alejados de su presencia por toda la eternidad, auque Dios desea vivamente
que esto no suceda.
Si Dios actuara de otra manera, no tendría objeto el que nos hubiera dotado
de este don maravilloso de la libertad. Pero además, Dios se contradeciría
a sí mismo.
Es difícil que el ser humano entienda esto, porque, por un lado,
tenemos la tentación de imponernos a los demás por la fuerza. Dios no es así
y nos respeta. Por otro lado, esta libertad es la raíz de la responsabilidad
personal de todo lo que hacemos. Dios no fuerza a nadie, solamente invita al
amor......
Evidentemente, los que no creen en la vida eterna, no se preocupan más
que por las cosas de este mundo y se olvidan de Dios. Para los que tenemos
fe sabemos que la salvación depende de vivir el amor al que Dios nos llama,
pero realizado concretamente en el trato con el hermano.
Todo depende de nuestras relaciones con los demás: No juzguéis y no
seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; absolved y seréis
absueltos: dad y se os dará, una medida buena, apretada, colmada. La medida
que con otros usareis, ésa se usará con vosotros.. (Lc.6, 37) El problema
está que nuestro egoísmo es más fuerte que el amor y no sabemos descubrir a
Dios en los hermanos.
Yo pienso así, pero usted quizás piense diferente.
No es fácil juzgar según la realidad, porque en
nuestros juicios somos extremadamente subjetivos. Juzgamos las cosas de
diferente manera, según la relación que tengan con nosotros.
Pensemos en algún aspecto negativo de nuestra vida (defectos). Los
minimizamos al máximo, pero si son de otra persona los miramos con cristal
de aumento, maximizándolos exageradamente.
Esta visión distorsionada de la realidad nos lleva a ser muy indulgentes con
nosotros y muy exigentes y severos con los demás y por eso nos cuesta mucho
disculpar a nuestros hermanos y nos convertimos en acusadores implacables.
Esta actitud es desastrosa para la convivencia humana, tanto en el seno
de la familia como en nuestras relaciones sociales. Todos nuestros esfuerzos
están concentrados en querer que los demás sean intachables, convirtiendo
nuestras relaciones en agrias discusiones y peleas cuando debían ser un
diálogo fraternal.
Muchas veces me he preguntado por qué el ser humano es así He llegado a
las siguientes conclusiones:
Primero porque no somos sinceros con nosotros mismos. Pasamos nuestra vida
contándonos mentiras. Decir lo que creemos que es verdad de los otros nos
resulta generalmente fácil, pero nos resulta sumamente difícil reconocer la
verdad con relación a nosotros mismos. Este proceder es lo que nos hace
infelices y nos amarga la existencia.
La segunda razón es que resaltando los defectos de los demás y
ocultando los nuestros, nos sentimos superiores a ellos. Nos sentimos BUENOS
y esto nos agrada mucho.
La sinceridad nos ayudaría a vernos como somos y aceptaríamos con
tranquilidad que alguien nos señalara nuestros defectos.
Cristo que conocía esta debilidad del ser humano nos enseña como debemos
conducirnos con nuestros hermanos. Por qué ves la brizna en el ojo de tu
hermano y no adviertes la viga en el tuyo ... O cómo puedes decir a tu
hermano: hermano, déjame quitarte la paja que tienes en el ojo, cuando tú no
ves la viga que hay en el tuyo.... Hipócrita, quita primero la viga de tu
ojo, entonces verás de quitar la paja que hay en el de tu hermano (Lc. 6,
41).
Es muy loable que yo me esfuerce por ayudar a los demás a ser buenos,
pero es un esfuerzo inútil mientras yo no me esfuerce primero por serlo. El
Evangelio se predica con el ejemplo, porque la palabra sin ejemplo es sermón
en desierto.
Yo pienso de esta manera, pero quizás usted piense de otra....
Después del pecado de nuestros primeros padres el
trabajo se convierte en penitencia y por eso es desagradable y doloroso.
Pero no hay que olvidar que ya antes de pecar, Dios no quería que el ser
humano estuviese ocioso y le había impuesto la obligación del trabajo. La
misma Biblia nos presenta el descanso de Dios, modelo para el hombre,
después de seis días de trabajo.
Dios coloca al hombre en un jardín lleno de todas las delicias que el
ser humano podía desear, pero tenía la obligación de cultivarlo y guardarlo.
(Génesis: 2, 15). La primera obligación, pues, que Dios impone al hombre, es
la del trabajo.
El trabajo es un acto de cooperación con Dios para cuidar la creación
que ha puesto en manos del hombre. Además los cristianos tenemos el ejemplo
de Cristo que pasó casi la totalidad de su vida trabajando en un taller. El
trabajo, pues, es un instrumento de realización personal y de desarrollo
humano.
San Pablo afirma con frecuencia en sus cartas que él trabajó para poder
suplir lo que necesitaba para vivir y se siente muy satisfecho de poder
afirmar que nunca fue una carga para nadie. No nos debe extrañar que
fustigue duramente a los ociosos y exhorte a sus comunidades al trabajo
responsable.
Según él, los ociosos causan problemas en la comunidad, porque viven
desordenadamente. Veamos uno de los textos más expresivos sobre este tema.
No vivimos entre vosotros desordenadamente, ni de balde comimos el pan
de nadie, sino que con afán y con fatiga trabajamos día y noche para no ser
gravoso a ninguno de vosotros. Después establece un principio muy claro: el
que no quiera trabajar que no coma. Hemos oído que algunos viven entre
vosotros desordenadamente, ocupados en no hacer nada, pero metiéndose en
todo. A estos tales le recomendamos y exhortamos en el nombre del Señor
Jesucristo que, trabajando sosegadamente, coman su pan. (2 Tesalonicenses.
3, 7-13).
Hay una frase en el Eclesiástico (22, 2) que la considero genial: El
perezoso se parece a una bola de estiércol; quien la coge se sacude las
manos. Es la razón porque los vagos tienen mala suerte para encontrar
trabajo estable.
Pienso que el trabajo honrado dignifica; la vagancia deprava. La vagancia es
enemiga del hombre, pero muy amiga del hambre......
Esto es lo que yo pienso, pero usted puede pensar de otra manera.
14-EL MEJOR PSICOLOGO DESEMPLEADO
Se afirma una y otra vez que la familia está en crisis. Esto es una
realidad que afecta a todos sus componentes y a la sociedad entera, porque
la familia es un elemento esencial del cuerpo social.
La enfermedad está ahí, se manifiesta claramente y todos nos quejamos
del mal que padecemos, pero donde hay mucho desacuerdo es cuál debe ser el
remedio.
Los políticos creen que promulgando leyes ya se arregla el asunto. Otros
piensan que es cuestión de más dinero para poder contratar más trabajadores
sociales, más psicólogos, psiquiatras y profesionales de la conducta
humana...
No dudamos de la buena voluntad de los que tal dicen y piensan, pero la
realidad es que la enfermedad no se cura y cada día está más extendida. Esto
quiere decir que la medicina que estamos aplicando no es la correcta.
Tengo mis dudas de que se quiera poner remedio a tantos males, porque
encuentro mucha hipocresía en la manera de actuar del ser humano.
Un botón de maestra. Nos rasgamos las vestiduras con el maltrato de
menores: maltrato físico y emocional; falta de cuidados esenciales,
abandono..... sin embargo se legaliza el divorcio que, desde mi punto de
vista, es el compendio de todo maltrato de menores. Y qué diremos del
aborto.... Privar de la vida es el peor maltrato físico que se puede causar
a una persona.
El niño antes de nacer, desde el momento de su concepción, es una
persona humana, porque sino nunca lo sería, por eso puede heredar de su
progenitor aunque éste haya muerto antes del él nacer. Por lo tanto el
aborto es el asesinato legalizado.
Hay un psicólogo que sabe claramente como remediar estos males, pero nadie
le consulta. Aunque ha puesto por escrito sus teorías, pocos lo leen y si lo
leen alguna vez, no le hace caso.
Quizás te des cuenta de quien hablo por lo que dice. Vosotros los
maridos amad a vuestras esposas como Cristo amó a su Iglesia. Los maridos
deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. Ame cada uno a su esposa
como a sí mismo y la mujer reverencie a su marido. Hijos, obedeced a
vuestros padres en el Señor, porque es justo. Y vosotros, padres, no
exasperéis a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y en las enseñanzas
del Señor. (Efesios. 5, 22ss y 6, 1ss)
El Psicólogo de referencia es Dios, el autor de la familia y el remedio
es: Criar los hijos en disciplina y en las enseñanzas de Señor y amarse los
espesos Esto es lo que no se hace hoy y era lo que teníamos que
hacer.........
Yo pienso de esta manera, pero quizás usted piense diferente.
Los fracasos matrimoniales siempre son provocados,
por alguno de los dos o por los dos. Esto quiere decir que la vida familiar
tiene aspectos molestos, tanto para los esposos como para los hijos. Sin
embargo éstos no pueden abandonar el hogar paterno hasta que lleguen a la
mayoría de edad. Pero los padres pueden deshacer el hogar cuando la
convivencia les resulta poco agradable. Parece que, como las leyes las hacen
los adultos, legislan para que sea legal el abuso de menores.......
La familia la constituyen tres elementos muy dispares, una pareja de
adultos y los hijos, tres mundos diversos desde el punto de vista físico y
psicológico. Lo que esto quiere decir es que cada uno es feliz de distinta
manera y con distintas cosas. El primer error, pues, es pensar que los demás
son felices con las mismas cosas que me hacen a mi feliz. Esto supondría que
sienten, piensan y reaccionan de la misma manera ante los mismos
acontecimientos y sabemos que esto no es así.
El hombre y la mujer están formados para complementase en lo físico,
pero sobre todo en lo emocional. Los hijos son un mundo cambiante, tanto
física como emocionalmente, debido al desarrollo hasta llegar a la madurez.
Todo esto convierte en una maraña complicada la convivencia familiar.
Además el ser humano es muy especial. Rechaza en el otro todo lo que no
vaya de acuerdo con la manera de ser de uno. Así empiezan las peleas entre
los distintos miembros de la familia. Nos cuesta aceptar que cada ser humano
es distinto y tiene sus propias posibilidades y limitaciones.
Querer que los demás sean BUENOS, entendiendo la bondad que sean como
yo quiero, es una injusticia y es caminar al fracaso. Será más útil el
respetar las individualidades y por medio del diálogo ayudarse a superar las
dificultades.
San Pablo en la carta a los Gálatas escribe a la comunidad algunos consejos
que pueden ser útiles al respecto. Si alguno fuere hallado en falta
corregidlo con espíritu de mansedumbre... ayudaos mutuamente a llevar
vuestras cargas, y así cumpliréis con la Ley de Cristo. (Gálatas 6, 1ss)
Querer que los demás lleven nuestras cargas, pero nosotros no hacer
nada por ayudar a los otros es vivir el egoísmo a su máxima potencia y lleva
al fracaso porque impide el entenderse. La familia es una gran cooperativa
cristiana donde el triunfo está asegurado si se vive el amor.
Yo pienso de esta manera, pero usted puede pensar de otra......
La oración es la actividad del ser humano más
compleja donde interviene todo nuestro ser, cuerpo y alma, pero sobre todo
la actitud del corazón. Uno de los reproches que Dios hace a su pueblo por
medio de los profetas es que lo honran con sus labios, pero su corazón esta
muy lejos de El. La razón es que no tienen amor hacia el hermano necesitado
concretizado en el huérfano,
la viuda y los forasteros. En otras palabras que no sabían descubrir a Dios
en los hermanos.
Cristo sabía lo difícil que es para nosotros el orar y nos ha dejado
una oración como modelo para que la utilicemos cuando intentemos
comunicarnos con Dios que es nuestro Padre. Pero podemos repetir las
palabras de la oración del Señor y no orar porque no inte0rviene nuestro
corazón Nuestro corazón debe concordar con nuestros labios.
Hay muchos cristianos que les parece mejor utilizar oraciones de su
propia cosecha. Esto no está mal, si como dice San Agustín, aunque usemos
otras palabras, no pidamos algo distinto de lo que contiene el Padrenuestro
porque en él está contenido todo lo que Dios nos puede dar y todo lo que
nosotros podemos desear como hijos suyos. Precisamente, la falta de
contenido de nuestras oraciones es la causa de que Dios no nos escuche.
Los Evangelios transmiten algunas oraciones de gente que le suplica a
Cristo y siempre son muy cortas. Quizás nosotros hablamos mucho para
comunicarnos con Dios. Cristo nos dice que cuando oremos no hablemos mucho,
que eso es lo que hacen los que no tienen fe, los gentiles.
Cuando nos presenta la oración del fariseo y del publicano, nos dice que fue
escuchado el publicano que usaba muy pocas palabras, pero que salían de un
corazón arrepentido. Es el mismo estilo de oración que Cristo realiza en el
huerto de los Olivos; pocas palabras pero con mucho contenido.
San Juan, en su primera carta recuerda a la comunidad que sigan el
ejemplo de Cristo: La confianza que tenemos en El es que si le pedimos
alguna cosa conforme con su voluntad, El nos oye.
(1 S. Jn. 5, 14).
Santiago nos dice cuál es la causa porque nuestras peticiones no son
escuchadas. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para satisfacción de
vuestras pasiones.
(St. 4, 2)
Se puede resumir en una idea cual es la finalidad de la oración. La
oración es para que el hombre pueda cumplir con la voluntad de Dios, no para
que Dios cumpla con la voluntad del hombre como quieren algunos.
Esto es lo que yo pienso, pero usted puede pensar otra cosa.....
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La alegría parece estar ausente de este mundo que está lleno de
amargura y desesperación más que en ninguna otra época de la historia
humana. Aterra el pensar que hay personas que está empezando a vivir y se
suicidan, porque no soportan la vida.
Los profesionales de la conducta humana buscan razones para explicar este
fenómeno y se encuentran que es difícil encontrar razones para -la sin
razón-, porque esta actitud de aniquilamiento personal está completamente
opuesta al instinto natural de conservación, que incluso tienen los
animales.
Los factores que inciden en este deterioro son muchos y variados, pero
quizás se podría reducir a uno. Carencia de una educación integral. No me
refiero solamente al sistema educativo formal que se pueda establecer en un
país, sino a la filosofía de vida imperante hoy en el mundo.
La desesperación es fruto de la búsqueda del placer físico como meta
suprema de la vida. Por tanto el TENER es más importante que el SER. Esta
meta es inalcanzable ya que la codicia y el placer son insaciables. No es
extraño, por tanto, que la vida de muchos carezca de sentido.
Los principios del Evangelio son muy distintos. El valor supremo es la
dignidad de la persona human que nada tiene que ver con los bienes
materiales que posea. Dado que la dignidad de la persona es un valor
intrínseco, vale tanto el pobre como el rico, el enfermo, como el sano, el
joven como el adulto, el niño como el anciano.
Cuando se pone el valor supremo de la vida en lo material se falsea la
educación y se busca una preparación para ganar dinero, no la formación de
una personalidad equilibrada. Se prepara al individuo para vivir sano, pero
no para la enfermedad, para ser joven, no para ser anciano, para vivir en la
abundancia, no en la pobreza. Borramos de la mente, como si nunca fueran a
existir, etapas y circunstancias importantes de la vida de la persona.
Maquillamos la ancianidad y le llamamos con el bonito nombre de EDAD DORADA,
pero no deja de ser la edad de los achaques.....
La falta de valores cristianos hace al hombre presa de la más espantosa
desilusión y amargura, pues por más ficción mental que hagamos, siempre será
una realidad vital que la juventud es una etapa muy corta, que la enfermedad
es la compañera inseparable de nuestra vida y que los bienes materiales
siempre serán escasos para los que son víctimas de la codicia y la búsqueda
desenfrenada del placer físico nunca saciará el ansia de eternidad que tiene
el hombre en su corazón.
Según San Pablo solamente vive feliz el que mira al cielo y hoy hay
muchos seres humanos que solamente miran a la tierra. . ( Rom. 8, 18) El que
mira al cielo comprende bien lo que pasa en la tierra.
Esto es lo que yo pienso, pero usted quizás piensa de otra manera
Con frecuencia
percibimos las cosas no como son sino como nos convencemos y creemos que
son. Por eso nuestras convicciones son muchas veces fruto de conveniencias
personales y de apreciaciones subjetivas, más que de razonamientos.
Me hace pensar así el hecho de que en nuestro tiempo se hacen
grandes esfuerzos para querer demostrar que las funciones de la mujer son
las mismas del hombre. Lo que se pretende con esto no lo sé. Lo que sí sé es
que Dios creó una pareja diferenciada en lo físico y en lo psíquico. No creó
una pareja de dos hombres o de dos mujeres, sino dos seres que se
complementan. Esto quiere decir que no los creó para que hagan las mismas
funciones, por eso en el texto de la creación lo resalta. Esto nadie lo
niega, en teoría, pero como que no se admite en la práctica. En el fondo de
la discusión está el miedo del hombre a perder su supuesta superioridad con
respecto a la mujer.
Si miramos a la historia humana vemos que el hombre siempre ha tratado
como inferior a la mujer. Este hecho es patente en los países orientales aun
hoy día, desarrollando en la mujer un complejo de inferioridad que desea
superar. Quizás lo que mejor expresa esta idea es que se le ha llamado a la
mujer el, cuando es todo lo contrario. Por eso las mujeres hoy se siente
alagadas cuando los hombres parecen renunciar a esta supuesta superioridad
en beneficio de igualar a la mujer con ellos.
Este sentido de superioridad le viene al hombre porque tiene,
generalmente, mayor fuerza física. Pero si el fundamento de su superioridad
consiste en esto es una ridiculez, porque hay infinidad de animales que le
ganan al hombre a este aspecto. Sin embargo la mujer es muy superior al
hombre en muchos atributos, tanto del cuerpo como del alma. La realidad es
que cuando se trata de igualar a la mujer con el hombre no se le hace ningún
favor, si no todo lo contrario, se la rebaja.
Hago esta afirmación basado en el pasaje bíblico de la creación.
Observemos lo siguiente:
El esquema de la creación presenta una línea ascendente de lo imperfecto a
lo más perfecto. Pues bien, el último acto creador de Dios es la creación de
la mujer que constituye, por tanto, el máximo de perfección de la creación.
La mujer es, pues, la obra maestra que Dios coloca como corona de su obra
creadora.
El autor sagrado quiere enseñarnos que la mujer es una obra tan
maravillosa que sobrepasa las expectativas que tenía Adán, y por eso se
emociona ante su vista. También es significativo que cuando Dios quiso
participar como hombre en la historia de los hombres, prescindió del
concurso del hombre, pero no del de la mujer.
Las funciones asignadas por Dios a la mujer son mucho más esenciales
para la sociedad que las del hombre, por eso cuando se hace que la mujer
asuma las funciones del hombre, la sociedad se deteriora porque, aunque ella
sí puede realizar las funciones sociales del hombre, éste no tiene capacidad
para realizar las de la mujer. Por eso el < malentendido feminismo> es una
desgracia para la sociedad. Los machistas son hombres que tienen miedo a
serlo.
Esto es lo que yo pienso, pero usted puede pensar
de otra manera...
Al ser humano
le gustan los altercados. Los ideales políticos y, otras veces, el fanatismo
religioso son los que dan origen a grandes discusiones olvidando que el
adversario merece respeto como persona, aunque sus ideas se puedan rechazar.
Pero aun en esto hay que hacerlo con cierta mesura, pues tenemos la
tendencia a defender con vehemencia y muy poco a analizar las razones de los
demás. Pensamos que nosotros siempre tenemos la razón y que los demás
siempre carecen de ella.
Las disensiones en el hogar, en el fondo, tienen como causa el
convencimiento de que uno da mucho y que recibe muy poco de los demás. La
realidad puede ser lo contrario. Además solamente vemos los defectos de los
otros, mientras que los nuestros son cosa insignificante. Se podría escribir
mucho sobre el contenido de lo que encierra el egoísmo, pues, en el fondo,
en nuestra actuación el egoísmo es nuestro principal motor.
Lo contrario del egoísmo es el amor. El que ama dedica su vida al
servicio de los demás, mientras que el egoísta dedica su vida a servirse de
los demás. Aunque hay un abismo de diferencia entre una actitud y la otra,
no faltan quienes los confunde, sobre todo cuando el egoísmo es muy
refinado, como sucede con las personas celosas.
Quizás no cometerán este error las personas que mediten el modelo de
amor que nos ha mostrado el mismo Dios hecho hombre, El cristiano, pues, no
tiene disculpa si no sabe diferenciar el egoísmo del amor, porque ha visto
el amor ENCARNADO.
Claro, para ello hay que meditar profundamente las enseñanzas de Cristo.
Sería imposible citar todos los textos donde el Nuevo Testamento nos habla
del amor, pero además nos dice que nuestro modelo es el mismo Cristo. < Os
doy un mandamiento nuevo que se amen unos a otros como yo los he amado> (Jn.13,
34)
Se predica sobre el odio y el rencor como algo intolerable en la vida
del cristiano, pero no se predica tanto sobre el egoísmo que es mucho peor
que el odio. El odio es una actitud que va dirigida a una persona
determinada, pero no impide amar a los demás, mientras que el egoísmo mata
la capacidad para amar y por eso la persona egoísta no ama a nadie.
Evidentemente esto tiene una gran importancia en la vida de familia, donde
el egoísmo se puede disfrazar de múltiples formas, con idénticos resultados
siempre, querer recibir siempre sin nunca dar nada.
San Pedro nos dice como se muestras el amor. (1 Pe. 4, 10). San Pablo
nos dice: (Rm. 15, 1-3) Y en la carta a los Corintios (10, 24) nos dice:
No olvidemos de vivir esta doctrina si queremos ser felices y hacer felices
a los otros. Esto es lo que yo creo.
Puede ser que usted piense de otra manera. Puede
20- ELEMENTOS PARA FORMAR UN TODO
Dios ha creado
una relación de seres sexuados para la propagación de la especie. Así ha
establecido, en el caso del ser humano, una comunidad básica que llamamos
pareja humana. El individuo tiene su importancia como parte constitutiva de
esta . Pero los dos elementos tienen la misma importancia, ya que son
esenciales en la formación de esta unidad básica que llamamos familia.
La sociedad depende de la buena salud, moral y ética, de esta célula
básica del organismo social que se logra con el funcionamiento adecuado de
la relación hombre-mujer.
Discutir cuál de los dos elementos de la pareja tiene mayor protagonismo no
tiene sentido. Cada elemento tiene su propia función diferenciada por la
propia naturaleza. Por eso la idea de complementariedad, no la de igualdad,
es fundamental al enfocar la relación entre los sexos.
El problema surge cuando se ignora el concepto de complementariedad,
que es esencial, y se postula como absoluto el concento de igualdad, que es
relativo.
Concretar cuáles son las funciones específicas de cada elemento de la
pareja humana, dependerá de la prioridad que demos a cada aspecto. No se
puede sacar fuera de proporción ninguno de ellos, pues tanto la igualdad
como la complementariedad son elementos esenciales en la pareja, sin embargo
hay que admitir que algunas funciones específicas vienen determinadas por la
propia naturaleza de cada elemento, otras son de tipo cultural. Estas pueden
cambiar según los tiempos y lugares, mientras que las otros no admiten
alteración sin que se prostituya la relación de la pareja.
La pareja humana ha salido de las manos del Creador claramente
diferenciada sexualmente. . Precisamente esta diferencia fundamental es la
que indica que la característica esencial de la pareja humana es la
complementariedad. Cuando Dios crea a la mujer crea el complemento del
hombre y por tanto el hombre es el complemento de la mujer. No es una
clonación uno del otro sino dos seres con características distintas para que
se complementen.
Los textos de la creación resaltan esta idea. < No es bueno, dice, que
el hombre esté solo, voy a hacerle una ayuda proporcionada a él. Y creó Dios
al hombre a imagen suya, a imagen de Dios los creó, macho y hembra los
creó.> (Gén, 1,27 y 2,18).
Hay los que quieren hacer de la mujer un apéndice externo del hombre,
convirtiéndola en un objeto útil para él. En el otro extremo están los que
quieren hacer de la mujer un hombre más. La realidad es que ni unos ni otros
están en lo correcto.
El hombre y la mujer son dos individuos, cada uno con igual dignidad,
con múltiples potencialidades diferenciadas, que están hechos el uno para el
otro.
La dignidad de la persona humana consiste en que tenga espacio para
desarrollar sus propias potencialidades, sin que la otra parte se lo impida.
De ahí que cuando la pareja funciona adecuadamente se ayudan a que cada uno
desarrolle sus potencialidades específicas y las que son comunes a ambos las
compartan.
Los que realmente quieren dar protagonismo a la mujer, no lo conseguirán
viéndola como una clonación del hombre, haciendo de ella , sino ayudando
para que las funciones propias de la mujer, que son mucho más importantes
que la del hombre para el bienestar de la sociedad, pueda realizarlas
plenamente.
Afirmamos esto porque la mujer tiene una parte más delicada en la
transmisión de la vida, fin prioritario de la pareja humana. La acción del
hombre es muy episódica, mientras que la de la mujer se prolonga por espacio
de nueve meses. Se podría afirmar que la mujer engendra la vida de una
manera mucho más real que el hombre. Para nosotros los creyentes este hecho
se ve reforzado con el misterio de la Encarnación. Cuando Dios quiso formar
parte de nuestra historia, prescindió del concurso del hombre, pero no del
de la mujer.
Hay dos pasajes de la Biblia que se me antoja refuerza esta idea. Los
tenemos en S. Lucas 15,11s y en el segundo libro de los Macabeos 7,1s. En
los dos pasajes se habla de una familia. En el primer caso se nos habla del
padre, pero no se menciona a la madre. En el segundo se nos habla de la
madre pero no se menciona al padre.
El pasaje de S. Lucas, aunque nos presenta un padre lleno de amor hacia
sus dos hijos, sin embargo el corazón de los hijos está mal formado. Las
relaciones entre sí y con el padre deja mucho que desear. Es una familia
imaginaria y Cristo narra esta parábola para convencernos del gran amor que
Dios tiene al ser humano y la gran miseria moral a la que llega el ser
humano cuando se aleja de Dios. Pero como parábola admite múltiples
interpretaciones secundarias. < Falta la Madre>
El segundo caso es una madre con siete hijos. Es una mujer de
principios religiosos a prueba de fuego, pero lo importante es que esos
principios sabe implantarlos en el corazón de sus hijos desde su más tierna
edad. Esto demuestra que la mujer puede suplir muchas funciones propias del
hombre cuando éste está ausente, pero el hombre difícilmente podrá suplir la
ausencia de la mujer en la familia.
Yo pienso así, usted puede pensar de otra manera.
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