El Sueño (1992)
Vuelva a los Escritos

____Grité en desespero. Frente a mí se dibujo vagamente una ventana semiabierta por la cual se colaba la luz de la luna dejando ver un pequeño escritorio lleno de papeles. Me encontraba en mi habitación. Todo había sido una pesadilla. De nuevo me encontraba en la realidad: mi casa, mi esposa a mi lado, el perro ladrando afuera, los leves sonidos de una ciudad que duerme y el viento que suena al rozar las hojas secas del árbol del patio. Gracias a Dios que aquello fue solamente un mal sueño. Esta vez soñaba que algo entraba por mi frente con una fuerza increíble. Me ahogaba en un mar de asfixia y dolor. Se me privaba de la vida en un instante.

____Mi esposa se despertó al escuchar mi grito.

____-¿Otro sueño? -me preguntó en un tono usual. El despertarla todas las noches con mis pesadillas se había vuelto una rutina.

____No contesté a su pregunta. Todavía me sentía algo perturbado.

____Incorporándose en la cama trató de calmarme:

____-Trata de olvidarlo. Todo deberá pasar en unos días. El psicólogo que estás viendo te ayudará y...

____-¡El psicólogo! -la interrumpí agitado-. Ese hijo de perra no pudo encontrar la causa de mis pesadillas. Lo único que le importa es el dinero que le pago por consulta.

____-Olvídalo ya -me dijo ella-... duérmete de una vez.

____-No. Creo que esta vez saldré a tomar alga de aire fresco.

____-Lo que quieras.

____Me levanté de la cama mientras mi esposa se dormía nuevamente. Caminé en la oscuridad hasta encontrar la puerta del baño. Al entrar pude ver mi rostro en el espejo. Me veía deteriorado. Las señales de la edad se habían incrementado a través de mi faz. Se me notaba la falta de sueño. La pregunta rondaba mi mente: ¿Qué era lo que me sucedía?

____Alcancé y me puse un pantalón y un viejo abrigo. De una de las gavetas del escritorio saqué las llaves, mi reloj y mi billetera. Salí.

____La noche era fría; tan fría que el respirar el vapor brotaba de mi nariz. La ciudad desierta y oscura hacía que cade uno de mis pasos fuera un eco que se perdía en la nada. Nadie se encontraba en la calle. Sólo me acompañaba la luz de los faroles que alumbraban mi camino. Eramos la noche y yo, solos.

____Los pensamientos eran muchos. Hace cinco meses comenzaron estos terribles sueños: criaturas que me persiguen, abismos sin fondo, hombres enmascarados, oscuridad infinita, muerte. Cinco meses es demasiado tiempo. Demasiado tiempo que ha creado una tormenta cerebral dentro de mí. El psicólogo no pudo encontrar causa alguna. "Relájese", fue lo único que oí de él, "tómelo con calma", me dijo. Poco a poco pierdo la noción de lo que es real y lo que es un mal sueño. Poco a poco pierdo la sensatez. Poco a poco me vuelvo loco.

____Sin darme cuenta había llegado al parque de la ciudad. Junto a la gran fuente del parque me detuve a pensar. Traté de alejarme de aquellos rnalos pensamientos qua tuvieran que ver con pesadillas.

____De repente un ruido estruendoso invadió el ambiente. El disparo que escuché por un momento me asustó. Sin pensarlo mas de una vez corrí hacia el lugar de donde provino. Al saltar unos arbustos lo que ví me impactó. Bajo un farol un cuerpo yacía inerte en el suelo de espaldas a mí. Junto a él un río de sangre manchaba las losas del parque. Fue entonces cuando alcé mi vista y en la oscuridad un hombre con una máscara sobre su rostro sostenía en su mano un revólver. Nuestras vistas se cruzaron.  

____El sujeto comenzó a retroceder, luego a correr. Con todas mis fuerzas corrí tras él. La persecución se extendió a algo así como dos cuadras del lugar del asesinato. Entonces lo perdí.

____Caminé de vuelta hacia el parque. El temor de tener que enfrentarme con aquel cadáver había creado un brusco temblor en mi cuerpo. Traté de calmarme y pensar que era el frío, pero no podía huír del hecho de que eran los nervios los que me estremecían.

____Me acerqué tímidamente. Arrodillado ante el cuerpo tomé un largo respiro para disponerme a voltearlo. La sangre corrió por mis manos al tocar la piel fría de su rostro que aun no podía ver. Al virar su rostro hacia mí el pánico transitó por mis nervios como electricidad. Aquel difunto... ¡Dios! Aquel cadáver tenía... ¡Tenia mi mismo rostro! ¡Aquel era yo! Eran mis mismas facciones, los mismos ojos, mi mismo cabello. ¡No lo podía creer! Un grito de miedo expiré al ver, con aun más horror, que aquellos restos inertes tenían puesta exactamente la misma ropa que yo llevaba.

____Por mi mente pasaron ideas tan rápidamente que no tuve tiempo de pensar de forma cabal. Sentí escalofríos, mareo, nauseas. Me alejé del cuerpo para vomitar en unos arbustos. Estaba yo sudando, nervioso.

____Esto tiene que ser otra de las pesadillas. Sólo eso.

____Retrocedí y me senté en un banco. Una vez más lo observé. Tenía un agujero en la frente; su rostra estaba entintado en rojo. Sus ojos miraban fijamente hacia la nada. Estaba inmóvil, pálido.

____En poco tiempo llegó una patrulla de la policía. Del auto se bajaron dos agentes quienes comenzaron a inspeccionar el cuerpo. Parecían no notar que me encontraba allí. Me levanté para hablarle a uno de ellos.

____-Yo vi lo que sucedió -le dije.

____No me contestó. Ni siquiera me miró. Continuó inspeccionando el cadáver. Nuevamente intente dirigirme a el:

____-Le dije que me encontraba aquí cuando ocurrió el asesinato.

____No hubo respuesta.

____El otro agente se dirigió al primero:

____-¿Qué crees que ocurrió?

____-No sabría decir a ciencia cierta -le contestó el oficial mientras ojeaba la billetera del difunto.

____-La billetera está llena de dinero y el individuo lleva un reloj puesto.

____-¿Quién es?

____El primer agente, mirando la identificación en la billetera dijo pausadamente:

____-Su nombre era Alejandro Grajales.

____El escuchar mi nombre estremeció todo mi cuerpo. No podía creer que estuviera allí presenciando mi propia muerte.

____Esto tiene que ser otra pesadilla, un mal sueño nada más.

____De repente todo se tornó oscuro a mi alrededor. Sentí como si perdiera el equilibrio y un fuerte mareo. Pronto recobré el sentido y me dí cuenta que me encontraba en un lugar totalmente diferente. Ante mí apareció una habitación grande cubierta casi por completo de losas blancas. A lo largo del cuarto habían muchas mesas rectangulares. Encima de éstas yacían bolsas alargadas dentro de las cuales se perfilaban cuerpos humanos. Me encontraba en la morgue.

____En la parte posterior del salón se abrió una puerta. Un hombre de mediana edad con bata blanca manchada y espejuelos fue el primero en entrar. Tras éste ingresó en el cuarto uno de los oficiales de la policia que se encontraba en la escena del crimen. Fue entonces cuando tras ellos entró mi esposa. Me conmoví al ver su rostro. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Sus ojos brillaban a causa del llanto que sufría. Se veía asustada, temerosa, nerviosa.

____El agente de la policía le habló a mi esposa:

____-Señora, el cadáver ya ha sido identificado. Le ruego que piense bien si en verdad desea ver el cuerpo.

____-Deseo verlo -dijo aspirando profundamente a la vez que se secaba las lágrimas.

____-Si usted lo desea, así sera -contestó el policía.

____El doctor en la bata blanca asintió con la cabeza, entonces los dirigió hacia una de las mesas. El saco fue abierto. Allí estaba mi cuerpo. Mi rostro todavía ensangrentado conservaba los ojos abiertos con aquella espantosa mirada de dolor. Un grito de terror seguido de llanto llenó la habitación entera. La angustia se fue dibujando poco a poco en el semblante de mi amada. Sentí un dolor muy intenso en mi pecho. Cada sollozo me parecía una eternidad.

____Tal vez es solamente una pesadilla; tal vez.

____Nuevamente la oscuridad me invadió. Una vez más me transporto a otro lugar. La funeraria en la que aparecí albergaba una serie de caras conocidas: tíos, primos, hermanos, padres y amigos. Todos lloraban o comentaban sobre lo buen hombre que en vida había sido Alejandro Grajales.

____Por un momento me detuve ante el féretro. Junto a él lloraba desconsoladamente la mujer más bella que por mi vida había pasado. Hubiera querido abrazarla y decirle que me encontraba allí; que aun no había muerto. Pero su llanto continuaba arrastrándome hacia el límite de dolor que hombre alguno pueda soportar.

____Cerré mis ojos y quise no estar allí.

____Al levantar mi rostro pude ver un campo abierto y verde. No habían árboles en aquel campo; solamente filas y filas de lápidas que se extendían a lo largo del cementerio de la ciudad. Como lo anticipé en mi mente, allí se celebraba mi entierro. Todos los que habían estado en la funeraria se encontraban en el lugar. Observé todos los rostros y cómo atendían al sermón que el reverendo pronunciaba. Entonces detuve mi vista en la lápida que se levantaba frente al orificio en la tierra donde se colocaría el ataúd:

 A LA MEMORIA DE
ALEJANDRO GRAJALES
(1953-1991)
"SEA DIOS PIADOSO CON SU ALMA"

____Un sentimiento de tristeza me llevó a aceptar realmente que yo estaba muerto. Todo esto no era una pesadilla. Era tan real coma lo es la vida. Yo había muerto y nada más quedaba por hacer. Ahora me preguntaba que seguía.

____Pensé que lo había visto todo pero una vez más sentí la pérdida de mi equilibrio. Me sorprendí un poco al ver que aparecía frente a mí el interior de mi hogar. La sala se encontraba sola y algo desordenada. Pasó algún tiempo cuando entonces llegó mi esposa. Noté que regresaba del entierro ya que llevaba puesto el mismo traje que usó en la ceremonia. Quedé un poco extrañado al ver su rostro. Aquella mirada de angustia que hacía penetrar un dolor intenso en mi corazón había desaparecido de su faz. El temblor aparentemente eterno se había evaporado de sus manos. Inclusive se notaba en cierto modo alegre, con un gesto de felicidad.

____Tocaron a la puerta. Mi esposa se dirigió hacia ella para abrirla. Tras el umbral surgió la figura de un hombre. Traía flores y una sonrisa.

____-No pude llegar antes -dijo él -estaba comprándote rosas.

____Mi esposa sonrió. Yo no entendía nada de lo que sucedía.

____-No nos veíamos a solas desde la muerte de Alex; ¿Cómo te fue? -ella le preguntó.

____-Hubo algunas complicaciones, nada grave -contestó él tranquilamente -, un hombre vió lo que sucedió y trató de perseguirme pero pude evitarlo. Además yo iba enmascarado por lo que no pudo verme el rostro.

____La confusión se apoderaba de mi mente.

____Ambos se sentaron en el sofá mientras se acariciaban. No podía creer lo que mis ojos veían.

____-¿Sabes? -dijo él -Es hasta gracioso; estuvimos juntos tú y yo por cinco meses y Alejandro no se dió cuenta de lo nuestro.

____-Las pesadillas lo tenían nervioso. Yo ya no podía soportar su locura -dijo mi esposa.

____-Pero ahora podremos pasar más tiempo juntos -concluyó él.

____Los dos sonrieron. Sus labios se acercaron y se besaron apasionadamente. Sentí de repente como si toda la ira que en el mundo pudiera existir entrara en mi cuerpo y me llenara de rabia, de furia. Sentía un súbito deseo de violencia; un estallido de cólera dentro de mí que nublaba cualquier otro pensamiento.

____Mi esposa y su amante habían planificado mi muerte para quedar juntos. Ahora se hacían el amor en mi propio hogar. Sentía yo enojo, decepción, coraje, soberbia...

____De repente desperté. Grité en desespero. Frente a mis ojos se dibujó vagamente una ventana semiabierta por la cual se colaba la luz de la luna dejando ver un pequeño escritorio lleno de papeles. Me encontraba en mi habitación, mi cama. Todo había sido una pesadilla.

____-¿Otra pesadilla más? -me preguntó mi esposa mientras se incorporaba a mi lado.

____No contesté. Me sentía algo perturbado.

____-Olvídalo ya y trata de dormir -me dijo ella intentando calmarme -, ya todo pasará. El psicólogo que estás viendo te ayudará y...

____-No quisiera hablar ahora -le dije -, creo que saldré a tomar algo de aire fresco.

____Me levanté de la cama y en la oscuridad caminé hasta llegar al baño. Al entrar pude ver mi rostro en el espejo. En éste solo se veía decepción. Alcancé un viejo abrigo, mi billetera y otras cosas. Salí.

____Comencé a caminar hacia el parque de la ciudad. La soledad era la única que me acompañaba al cruzar las tinieblas de una fría noche de invierno en la que el viento rozaba las hojas secas de los árboles. Mis pasos eran rápidos ecos que se perdían en la nada.

____Llegué al parque. Esperé. A lo lejos apareció la silueta de un hombre. Su caminar era lento y en mi dirección. Al acercarse más pude ver que sobre su rostro llevaba puesta una máscara de tela. Yo esperaba allí de pie con las manos en los bolsillos de mi pantalón, como el que espera que su destino llegue. En ese momento aquel hombre sacó de sus ropas un arma. Respiré profundamente y cerré mis puños dentro de los bolsillos. El sudor corría por mi frente. Temblaba. Un disparo se oyó. Fue entonces que pude ver como aquel hombre enmascarado cayó en el suelo y entre gritos de dolor murió.

____De uno de mis bolsillos había yo sacado un revólver que había traído de mi casa. Aquel hombre con máscara había muerto pues yo le había disparado primero. De nuevo respiré profundamente, como aquel que ha cumplido su rnisión.

____Me acerqué al cadáver y levanté su máscara. Bajo aquel paño y lleno de sangre vi el rostro del hombre del sueño. Cerré sus ojos. Me levanté. Me alejé.

____Mientras caminaba miré hacia el cielo, la luna y las estrellas. Luego miré hacia atrás y al ver el cuerpo tendido en el suelo pensé: esta vez no fue una pesadilla...

FIN