Cuento
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Poemas
| Aquí hay algunos poemas que he escrito. Sepan que no pretendo ser un poeta ni mucho menos; estas son cositas que escribo en ratos libres y cuando el tiempo me lo permite. |
Por un Vellón o una Peseta
Días
atrás, de camino a mi casa
escuché a un hombre y su comparsa
hablando de la guerra, sus historias,
y cuentos heroicos en viva euforia.
"A
luchar por la democracia yo salí",
decía el veterano en todo su sentir
mientras tomaba un trago de tequila
y reía con todos su gran dicha
de haber sobrevivido para reir.
Más
tarde, ya llegando a mi casa
detuve mi vista ante una taza;
junto a ésta un letrero que leía:
"Veterano olvidado; ayúdeme el día",
una silla de ruedas y un hombre que decía:
"Deme lo que pueda".
Unas
monedas le entregué, y seguí
pero pensé y en pensamientos me perdí...
Las
mentes están selladas
y continúan las guerras, batallas,
con el falso orgullo inventado
por gobernantes y acaudalados
de manos sangrientas y opresoras
que sólo el tiempo, la historia
habrá de descubrir.
Y pienso, intentando no sentir,
el cruel dolor angustioso
de las víctimas del poderoso,
de aquellos que no habrán de vivir
o en vida habrán de morir.
Y
mientras luchamos y nos armamos
de proyectiles, granadas y escopetas
un sólo y olvidado veterano espera
por un vellón o una peseta.
Futuro-Pasado
Recuerda...
El cruel dolor,
herida de amor.
Siente...
La mano fuerte se levanta
y sobre ella ira descarga.
Tiembla...
Se pregunta porqué
fue todo como fue.
Llora...
Él dijo que ya no pasaría
y que por siempre la amaría.
Mintió...
La lágrima corre por su rostro
mientras su espalda se entinta en rojo.
Busca...
del abismo una salida.
En la muerte busca vida
y en el infierno la salvación.
El
futuro se asoma prometedor
pero piensa en el pasado.
No más tristeza, no más dolor
pero duele el pasado.
Recuerda,
siente, llora, busca, tiembla.
Olvida, ríe, se aleja, encuentra.
Una vez más a sí misma se repite
huyendo del recuerdo que la persigue
No más...
No más...
Ya no; jamás...
¿Continuará su vida?
¿Se levantará?
Algún día; quizás...
Dedicado a toda mujer víctima de abuso conyugal
Sangre
La sangre que
lloro mancha esta página.
Y duele y mi dolor se derrama
sobre la ira que un día me acogió y la silenció.
Pero el coraje me llama
y el recuerdo de lo anterior emana
y llueve la desesperanza
como sangre, que mancha esta página
bajo un cielo rojo y tenebroso
que arropa al mar del sueño y lo ahoga.
Pero alzo los ojos ahora
y entre la penumbra y el estruendo
que me prohíbe ver la realidad
siento la claridad, que me sonríe, mágica,
y como el sol, seca esta página
y me levanto, y la siento
y en la felicidad me desvanezco
y lanzo una risa al aire
y el eco de ésta seca la sangre
que hacía poco manchaba esta página...
Interrogante
Mirando
atrás lloro, ponderando
un porqué, un quizás, un cuando
que perturba la paz
de la que hacía un momento gozaba
y que en mi mente jugueteaba
con la ilusión inocente, fugaz
de una felicidad en mando.
Y
al mirar tus viejas fotos,
conformándome con ver tus ojos
en un mero pedazo de papel,
surge la pregunta que me he de hacer
y que interrogándome me viola:
¿Hubo amor alguna vez?
¿Fue tu vida parte de mi ser?
Si
en sueños nunca sentí tu ternura
y jamás lloré dentro de mí
el ahora dolor imperante.
Si jamás imaginé caricia alguna
y lo que siento hoy
no lo sentí antes...
... luego no hubo amor.
Pero
si cada ser que he visto
lo he comparado contigo
y en cada canción de amor
he ahogado mis penas.
Si la vida sin tí
no tiene sentido
y las lágrimas lloradas
nunca fueron pasajeras...
...
Entonces te amé
con todas las ansias
de aquel que ama sin condición
y que hoy, al encontrarse
a sí mismo sólo y sin amor
hunde su respirar en aflicción
y por ello escribe esta canción...
Lloro pero río; Grito pero callo...
Memoria de lo que no Fue
Anoche
te soñé.
Levantábase un aura de perfección.
Y en el espejo del río
se asomaba la reflección
de tu rostro, que es de todas
la más grande creación.
En
sueños te amé.
Presentábase una hermosa sensación.
De tu cuerpo me apropié
consumando impaciente la pasión
de un amor libre y fiel
que jamás hallaría destrucción.
Y
luego desperté.
Aconteció en mi una gran decepción.
Habíase adueñado de mi mente
la mortal fabulación
que nublaba la realidad
y engañaba mi percepción.
Mi
tristeza lloré
al no lograr contener mi aflicción.
Vientos fríos de dolor
colmaron mi habitación
moviéndome al desconsuelo
de un triste y roto corazón.
Porque
cada luna, cada estrella
trae el remordimiento.
Esta es la historia
de un gran sentimiento
que jamás floreció...
Porque
cada letra, cada palabra
un relato ha contado.
Esta es la cruel historia
de un tonto enamorado
que sus sueños nunca realizó...
Todos los escritos ©1998 Rafael Torres.